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Un informe revela que marcas de ropa como H&M y Zara compran viscosa a fábricas contaminantes


Actualidad Redacción 13/06/2017

· Algunas de las marcas de ropa más grandes del mundo, como la sueca H&M y la española Inditex, se abastecen de viscosa proveniente de fábricas asiáticas que están causando grandes estragos sociales y medioambientales.

· Según revela ‘Moda sucia: la contaminación en la cadena de suministros del textil está intoxicando a la viscosa’, un informe en el que ha participado Ecologistas en Acción, las fábricas de viscosa están vertiendo aguas residuales tóxicas en los cursos de agua locales, destrozando la vida marina y exponiendo a trabajadoras, trabajadores y población en general a sustancias químicas perjudiciales para la salud.

Ecologistas en Acción ha participado en la versión española del informe ‘Moda sucia: la contaminación en la cadena de suministros del textil está intoxicando a la viscosa’ realizado por la organización europea Changing Markets Foundation y en el que ha colaborado Ecologistas en Acción. En dicho informe se denuncia el impacto mortal que suponen los desechos de productos químicos peligrosos y los gases tóxicos de las fábricas asiáticas.

Además, Changing Markets Foundation ha recogido pruebas en algunas zonas de Indonesia, China e India que demuestran la contaminación en la producción de viscosa, sustancia muy utilizada en la cadena de suministros textiles.

El estudio también hace hincapié en las relaciones existentes entre las fábricas contaminantes y las mayores cadenas de ropa europeas y norteamericanas como H&M, Zara/Inditex, ASOS, Levi’s, Tesco, United Colors of Benetton, Burton, Marks & Spencer, Asda, Dockers, Haggar, Next, Debenhams, Matalan y Van Heusen.

H&M, por ejemplo, compra directamente a siete de las fábricas contaminantes investigadas en el informe e Inditex a cuatro. Aunque varias de estas marcas se han comprometido a utilizar pulpa de madera ecológica para producir la viscosa, los procesos de fabricación que se utilizan siguen ignorándose en buena medida y apenas se tienen en cuenta a la hora de elegir a las empresas que abastecen el producto.

Mientras tanto, el mercado de la viscosa aumenta: se estima un crecimiento que pasará de los 13.450 millones de dólares en 2016 a 16.780 millones de dólares al año para 2021. También está tremendamente concentrado y solo 11 empresas controlan el 75% de la producción mundial.

Natasha Hurley, responsable de campaña de Changing Markets, declara que “este informe muestra que algunas de las mayores marcas de moda están haciendo la vista gorda a las prácticas dudosas de sus abastecedores. En un momento en el que la contaminación del agua se ve cada vez más como un riesgo empresarial, los minoristas deberían priorizar en sus planes de negocio un cambio hacia modelos de producción más sostenibles”.

Además de las investigaciones sobre el terreno, el informe cuenta con las respuestas de las marcas de ropa a una serie de cuestionarios realizados por Changing Markets y Ethical Consumer. Rob Harrison, director de Ethical Consumer, lamenta que “dos tercios de las empresas contactadas en relación con sus suministros de viscosa no hayan respondido a las encuestas, ni siquiera las grandes del mercado de la moda como Topshop, Asda y Sainsbury’s”.

Harrison añade: “Las marcas con grandes márgenes de beneficios tienen que hacerse responsables de la salud de sus trabajadoras y trabajadores, y para demostrarlo es necesario que den los nombres de sus suministradores. Sin esto, es muy probable, o al menos esa parece ser la tendencia en Europa, que sus clientes terminen por buscar marcas que se ajusten mejor a sus valores”.

Desde Ecologistas en Acción se pide a los actores implicados las siguientes medidas:

– La producción de viscosa debe adoptar sistemas de ciclo cerrado y dejar de verter productos químicos tóxicos en los alrededores de las fábricas.

– Las marcas de moda deben imponer políticas de contaminación cero en todos los eslabones de la cadena de suministros (incluidos los suministradores de materias primas) y realizar auditorías regulares para asegurar su cumplimiento.

– Los actores políticos deben exigir transparencia en toda la cadena de suministros, así como introducir criterios ambientales en las regulaciones para el sector o reforzar las ya existentes.

– Las consumidoras y consumidores deben de tener la posibilidad de comprar prendas que demuestren claramente que en su elaboración no se ha utilizado viscosa contaminante.

Informe “Moda Sucia”  

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Publicado por en 22 junio, 2017 en Salud y bienestar

 

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Venenos silenciosos


Belleza tóxica desde el aire. Las imágenes que ilustran este reportaje pertenecen a los proyectos Side Effects y Toxic Beauty, del polaco Kacper Kowalski, sobre la compleja relación del ser humano con la naturaleza. Se trata de fotografías tomadas desde el aire en vuelos en parapente a unos 150 metros de altura en distintas regiones de Polonia. En esta foto, una planta de producción de sal. / KACPER KOWALSKI  

José Luis Barbería 10 de Junio de 2017

Cáncer, infertilidad, diabetes, superbacterias resistentes a los antibióticos… Son las nuevas plagas de la contaminación global, vinculadas a la exposición creciente a compuestos químicos relacionados con nuestro estilo de vida.

LA LECHUGA que usted se sirve a la mesa puede muy bien haber sido regada con amoxicilina o ibuprofeno, sobre todo si el suministrador irriga su huerta con aguas residuales; el pescado que consume puede contener metales pesados, particularmente si se trata de un pez grande, depredador; y el filete de carne quizá proceda de un animal tratado con fármacos o alimentado con piensos basura.

El químico estadounidense Thomas Midgley, inventor de los compuestos clorofluorocarbonos (CFC), falleció en 1944 con la satisfacción de haber hecho un gran servicio a la humanidad. Los CFC, utilizados como refrigeradores en el aire acondicionado de los vehículos, la industria y las neveras domésticas, estaban desempeñando un papel importante en la conservación de los alimentos y, por lo tanto, en la lucha contra el hambre en el mundo. Años después, se evidenció que los CFC eran los principales causantes de la destrucción de la capa de ozono.

El suizo Paul Hermann Müller, premio Nobel de Medicina en 1948 por su descubrimiento del compuesto organoclorado DDT (difenil tricloroetano), tuvo peor suerte. Murió en 1965, tres años después de que el libro La primavera silenciosa, de la bióloga marina Rachel Carson, pusiera de manifiesto que su popular insecticida, tan eficaz en la lucha contra la malaria y la fiebre amarilla, había contaminado hasta al último habitante y rincón del planeta, además de extinguir a especies de fauna y flora. Pese a que fue prohibido en los años setenta, la humanidad y los animales al completo seguimos todavía portando cantidades residuales de ese compuesto. El DDT está hoy presente en las placentas, los cordones umbilicales y la leche con que las madres actuales amamantan a los bebés. Además de DDT, nuestros niños presentan muchas otras sustancias de síntesis en orina y sangre.

Una acería. KACPER KOWALSKI

“¿Es posible hacer un uso sostenible de los productos químicos que mejoran nuestra calidad de vida y, al mismo tiempo, disfrutar de un planeta no contaminado? ¿Podemos seguir vertiendo al medio ambiente todo aquello que nos sobra como si el planeta fuera un sumidero sin fin?”, se pregunta Félix Hernández, catedrático de Química Analítica de la Universidad Jaume I de Castellón. Son interrogantes que llevan tiempo revoloteando sobre la comunidad científica, pero es ahora cuando adquieren un tono de alarma. Las nuevas técnicas de análisis, capaces de detectar concentraciones de sustancias químicas que antes pasaban inadvertidas, han puesto al descubierto un universo contaminante nuevo, inherente a nuestro estilo de vida, que surge del uso intensivo de fármacos y drogas, de detergentes, productos de limpieza, higiene y cosmética, así como de aditivos de gasolina, del consumo de alimentos enlatados y envasados y de los innumerables compuestos plásticos sintetizados por la industria química. Es una toxicidad, por lo general, de poca intensidad, pero silenciosa, múltiple, permanente y global, que se propaga por el aire, los alimentos, la ropa o el agua.

El planeta viene a ser un circuito cerrado de tráfico acumulativo de sustancias sintéticas no biodegradables que transitan por las cadenas alimentarias. A falta de un consenso científico sobre las dosis de concentración peligrosas para la salud humana y el medio ambiente, estos contaminantes, denominados emergentes, continúan contando con el visto bueno administrativo, aunque cada vez están más sujetos a investigación. Los científicos punteros en el fenómeno advierten que nuestra exposición creciente y masiva a estos compuestos está contribuyendo de manera significativa al aumento de los cánceres, la caída de la fertilidad y el incremento de la diabetes, además de a la aparición de superbacterias resistentes a los antibióticos.

PESE A SU PROHIBICIÓN EN LOS AÑOS SETENTA, EL DDT SIGUE PRESENTE HOY EN LAS PLACENTAS, LOS CORDONES UMBILICALES Y LA LECHE MATERNA

“La situación es muy seria. Estamos expuestos a sustancias capaces de alterar nuestro sistema hormonal y causarnos problemas de salud de efectos irreversibles. Las investigaciones están haciendo temblar las bases de la toxicología reguladora, y aunque los lobbies industriales se están movilizando con el mensaje de que no pasa nada, hay una brecha entre la ciencia clínica y las reglamentaciones”, afirma Nicolás Olea, reputado especialista en los contaminantes emergentes que actúan como “disruptores endocrinos”, compuestos químicos que interfieren en el sistema hormonal humano y animal y alteran nuestro crecimiento y reproducción. Miembro de los comités de expertos de Dinamarca y Francia, es el científico más veces citado por sus pares en esta materia (12.800). Y la Unión Europea acaba de encargarle un proyecto presupuestado en 75 millones de euros para que investigue la exposición comunitaria a estos contaminantes.

Los experimentos realizados con peces, moluscos y gasterópodos permiten a los investigadores atribuir a los disruptores endocrinos fenómenos de feminización, hermafroditismo y masculinización, malformaciones en recién nacidos, el desarrollo de cánceres de dependencia hormonal —mama, próstata, ovarios—, el aumento de la infertilidad y el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero (endometriosis). Otro ejemplo: la pérdida de cantidad y calidad del semen es un hecho. Se sabe que el conteo espermático cayó casi al 50% durante el periodo 1940-1990.

“La salud de nuestro planeta y la nuestra propia están amenazadas”, advierte Miren López de Alda, especialista del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en diagnóstico ambiental y estudios del agua. “Durante décadas, hemos vertido al medio ambiente toneladas de sustancias biológicamente activas, sintetizadas para su uso en la agricultura, la industria, la medicina, etcétera. Como consecuencia de su uso intensivo, sobre todo, en granjas y piscifactorías, algunos antibióticos se han hecho ineficaces”.

Un agricultor esparciendo fertilizante en el campo. KACPER KOWALSKI

Muchos fármacos y pesticidas —ambos se utilizan en cantidades similares— persisten durante décadas en el medio ambiente acuático, a veces modificados y sujetos a transformaciones químicas incontroladas. “Antiguamente se creía que todo dependía de la dosis”, explica Miquel Porta, catedrático de Salud Pública en la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador del IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas). “El veneno es la dosis’, dejó escrito el alquimista y médico Paracelso hace 500 años. Pero hoy sabemos que los contaminantes pueden ser también dañinos a concentraciones bajas”.

“Una parte preocupante de los trastornos y enfermedades crónicas o degenerativas, como las cardiovasculares, ciertos cánceres, la infertilidad, la diabetes, el párkinson o alzhéimer, se debe a las mezclas de contaminantes químicos artificiales”, asegura Porta. “Los llevamos en nuestro cuerpo porque estamos expuestos a ellos de forma continuada y muchos se nos acumulan. La principal vía de penetración en el cuerpo son los alimentos y sus envases, el aire y el agua, la ropa que contiene sustancias plastificadas, los productos de limpieza de la casa y de higiene personal, cosméticos, juguetes… Estos contaminantes perturban nuestra fisiología, incrementan las alteraciones genéticas y epigenéticas: lesionan nuestro ADN y dañan nuestro sistema nervioso”.

DE LOS 140.000 PRODUCTOS QUE SINTETIZA LA INDUSTRIA QUÍMICA, SOLO SE HAN ANALIZADO 1.600 PARA VER SI SON TÓXICOS O CANCERÍGENOS

En apoyo de esta tesis, el investigador barcelonés aduce un largo listado de estudios que demuestran la presencia de contaminantes en la sangre de las embarazadas, adolescentes y niños de distintas ciudades españolas. “Hace 25 años pensaba que las conclusiones de Nicolás Olea eran algo alarmistas, pero ahora creo que se quedaba corto”, prosigue Porta. “La situación es mucho peor de lo que parecía. A los viejos contaminantes persistentes que entraron en la cadena alimentaria humana y animal décadas atrás, antes de ser prohibidos, se están uniendo los 140.000 productos sintetizados por la industria química. Solo unos 1.600, el 1,1%, han sido analizados para determinar si son cancerígenos, tóxicos para la reproducción o disruptores endocrinos, así que nos quedan por analizar los 138.400 restantes”. Todos los años salen al mercado entre 500 y 1.000 nuevos productos. Solo el comercio mundial de automóviles supera al de las sustancias químicas.

“No tenemos una imagen completa de todos los componentes industriales sintetizados en el mercado de la UE”, admite Hanna-Kaisa Torkkeli, portavoz de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), con sede en Helsinki. “Nuestro reglamento comunitario REACH es pionero en exigir a las industrias que aporten datos que cumplan con los requisitos legales, pero la calidad de la información que nos suministran dificulta a menudo que podamos hacernos un juicio global sobre la peligrosidad del producto en cuestión. Las autoridades regulatorias analizan cientos de sustancias, al tiempo que insistimos a las empresas para que nos ofrezcan datos más fiables”. De los 553 compuestos evaluados como potenciales disruptores endocrinos, 194 han sido incluidos en la categoría “clara evidencia de perturbación endocrina” y 125 en la de “posibilidad de perturbación endocrina”.

La ECHA tiene abierto un plazo que finaliza el 31 de mayo de 2018 para que las industrias registren las sustancias químicas que fabrican o importan en cantidad superior a una tonelada. “Más de 11.000 empresas lo han hecho hasta ahora”, afirma Hanna-Kaisa Torkkeli. “Nuestra base de datos reúne información de más de 120.000 productos químicos. De las 173 sustancias consideradas de gran peligrosidad potencial, 31 han sido incluidas en el listado de las que únicamente pueden ser comercializadas con una autorización específica. El control efectivo es mucho mayor que hace 10 años”.

Vista desde el aire del techo de un depósito de combustible. KACPER KOWALSKI

“Nosotros aplicamos el reglamento REACH y somos un sector superregulado”, manifiesta María Eugenia Anta, directora de Tutela de Producto de la patronal química Feique. “Aunque no podemos evitar que la gente se tire a un río contaminado. Este es un tema complejo. Hay miles de sustancias, incluidos el café y la soja, que pueden interactuar en el terreno endocrino. Nosotros hacemos nuestros propios estudios y réplicas de las investigaciones y creemos que un producto puede tener efectos sobre los animales, pero no sobre las personas”.

La industria química española viene de experimentar una década prodigiosa con un aumento espectacular de las exportaciones y unos ingresos superiores a los 60.000 millones de euros anuales. Da empleo a 191.000 personas y supone el 12,4% del PIB. “Innovando para un futuro sostenible. La química como solución inteligente para el futuro de las personas”, es el lema que preside la asociación patronal.

“El poder de producción e innovación de la industria química farmacéutica y alimentaria es muy superior a la capacidad de control de las Administraciones”, declara Jesús Ibarluzea, biólogo de la sanidad vasca. “Ahora sabemos que no todo lo que viene con el marchamo de progreso es para bien. Antes, considerábamos que el tejido adiposo era neutro, pero ahora vemos que muchas sustancias se acumulan en él, son obesogénicas. También comprobamos que los niños más expuestos a los compuestos organoclorados (plaguicidas y PCB) tienen menor desarrollo físico y neurológico; que hay compuestos organobromados en plásticos y espumas; que los bisfenoles están presentes en la capa interior blanca de las latas de conservas y en diversas resinas; y que el teflón, el compuesto perfluorado que forma la capa antiadherente de las sartenes, termina en nuestro estómago. A este largo listado hay que añadir otro montón de sustancias que se encuentran en los productos de limpieza, cosmética o protección solar, algunos con propiedades de disruptores endocrinos, pero, en general, poco conocidos en sus efectos sobre la salud”.

LOS NIÑOS DE VALENCIA TIENEN MÁS MERCURIO PORQUE CONSUMEN MÁS PESCADO. CADA REGIÓN, CADA PAÍS, TIENE SU HUELLA TÓXICA

“Sabemos que los microplásticos utilizados en la fabricación de bolsas, contenedores de bebida y comida, envoltorios y juguetes pueden durar hasta 100 años en el mar, ser ingeridos por peces mesopelágicos (que navegan entre la superficie y los 200 metros de profundidad) y pasar a formar parte de nuestra cadena alimentaria. Es lo que yo llamo la “contaminación interior”, abunda Miquel Porta. Al igual que la OMS (Organización Mundial de la Salud), las agencias europeas reconocen que, efectivamente, algunas de las sustancias sintetizadas pueden causar infertilidad, diabetes y cáncer. Admiten igualmente que el cuerpo humano no es capaz de metabolizar compuestos plásticos y otras sustancias utilizadas por la industria.

José Luis Rodríguez Gil, investigador especializado en ciencias ambientales y miembro de la Sociedad de Toxicología y Química Ambiental (SETAC), relativiza el peligro de los componentes sintéticos y pone en valor los beneficios en la pelea contra el cáncer que proporciona haber reducido el uso de estufas y chimeneas. Juzga irrelevante que las sustancias contaminantes sean sintéticas o de origen natural y defiende que el cuerpo humano puede metabolizar o almacenar ambas igual e indistintamente. “La función principal del hígado es deshacerse de esos compuestos”, apunta. A la espera de nuevas pruebas, se inclina por atribuir a los cambios en el estilo de vida las tasas de incidencia de enfermedades que detectan los estudios epidemiológicos. Admite, eso sí, como “áreas de incertidumbre” y fuentes de “alarma”, la exposición a los antibióticos, a los disruptores endocrinos y a las mezclas de sustancias, pero indica: “Hasta hoy no tenemos la certeza al 100% de que exista un problema generalizado y, de haberlo, cuáles serían los compuestos responsables”.

La suya es una posición discutida. “El hombre ha estado siempre expuesto a mezclas complejas de compuestos químicos, pero el número y variedad de ellos, en su mayoría sintéticos, han aumentado de forma exponencial en las últimas décadas y en un periodo de tiempo corto que hace difícil que la naturaleza pueda adaptarse”, subraya Miren López de Alda. “No es cierto que los actuales niveles sanguíneos de tóxicos hayan existido siempre”, asevera Miquel Porta. “Comparar la toxicidad actual con la que generaban el carbón de cocina, etcétera, es un despropósito semejante al de equiparar la contaminación de nuestros días con la producida por las erupciones volcánicas y los grandes incendios de la antigüedad. Lo que tenemos ahora en el cuerpo es miles de veces superior”.

Un obstáculo mayor a la hora de asentar la certidumbre científica en los foros de la industria, las Administraciones y la política es la dificultad de establecer con exactitud qué cantidades de las sustancias disruptivas representan un peligro objetivo para el ser humano. Se sabe que en los momentos críticos de la gestación y la primera infancia una pequeña dosis puede ser muy dañina. “El bebé que mama leche contaminada no va a caer fulminado en el acto, desde luego, pero puede tener un problema de fertilidad décadas más tarde”, apunta Nicolás Olea. Si asociar causa (contaminación) y efecto (enfermedad) en el plano individual resulta difícil, lo es mucho más evaluar con precisión las consecuencias de la exposición múltiple ambiental, el denominado “efecto cóctel”. “Somos más complejos que los peces y a nosotros enfermar nos lleva su tiempo, pero la exposición continuada a bajas dosis y sus efectos están ahí”, subraya Olea.

 Zona de almacén de materiales y carga en el puerto de Gdynia (Polonia). KACPER KOWALSKI

Además de DDT, el científico de Granada ha encontrado otro disruptor endocrino, el tetrabromo bisfenol A (un eficaz retardador de la llama utilizado en el textil que evita que los objetos ardan), en la totalidad de las placentas y la sangre de bebé analizadas. “El cáncer de mama en Granada aumenta anualmente el 2,8% y ese incremento no es solo atribuible al hecho de que las mujeres tienen ahora hijos más tarde —dar de mamar previene contra ese cáncer—, sino también a la contaminación ambiental”, asegura. “Es esa contaminación, que en algunas personas supera el centenar de compuestos químicos en sangre, la que explica que los niños españoles meen plásticos, cosméticos, metales pesados… Los de Valencia tienen más mercurio de la cuenta, y es porque consumen más pescado. Cada región, cada país, tiene su propia huella tóxica, pero el fenómeno es general. Cabe muy poco consuelo cuando te dicen que los niños alemanes tienen incluso valores superiores a los nuestros”.

La constatación de que las madres transfieren parte de su contaminación a los bebés que amamantan ha llevado incluso a cuestionar la conveniencia de la lactancia, aunque los especialistas se pronuncian a favor de mantenerla por los grandes beneficios de la leche materna. “Todos los esfuerzos de la industria y de las Administraciones van encaminados al diagnóstico y al tratamiento individualizado, cuando lo que tenemos es un problema ambiental que deberíamos encauzar por la vía de la prevención”, asevera Olea. “Es absurdo combatir la infertilidad derivada de la técnica con más técnica y multiplicando las clínicas de fertilización privadas. Alguien debería ver esto con perspectiva”.

LOS EXPERTOS PIDEN QUE SE INSTALEN FILTROS EN LAS DEPURADORAS PARA IMPEDIR QUE LOS NUEVOS TÓXICOS SINTÉTICOS PASEN AL CICLO DEL AGUA

¿Qué hacer? Dar marcha atrás en los hábitos de consumo parece una quimera. ¿Acaso podemos prescindir de los plastificantes y del resto de policarbonatos que se nos han hecho indispensables y sustentan parte de la economía? ¿Habría que prohibir la píldora anticonceptiva y el tratamiento contra la menopausia, dos de los estrógenos sintéticos que más disforia de género producen? La retirada del mercado del Vioxx, el antiinflamatorio cardiotóxico, solo se produjo en septiembre de 2004 después de largos meses de debate y cuando el número de sus víctimas se contaban por miles. Hubo que esperar a junio de 2011 para que la UE prohibiera los biberones de plasma de policarbonato de toda la vida. A propósito de las actuaciones de la multinacional Monsanto, acusada de amañar mediante sobornos informes falsamente científicos favorables a sus intereses, la Corte Penal Internacional ha propuesto incorporar el delito de ecocidio para quienes “causen daños sustanciales y duraderos a la diversidad biológica y a los ecosistemas y afecten a la vida y salud de las poblaciones humanas”.

Parece obligado que determinados fármacos —el amidotrizoato y el iopamidol (utilizados como medio de contraste en rayos X), la carbamazepina (de uso en el tratamiento de la epilepsia), el diclofenaco (analgésico) y el clotrimazol (antimicótico)— pasen a ser considerados sustancias prioritarias peligrosas por su ecotoxicidad en el medio ambiente. Pero, más allá de las prohibiciones puntuales, lo que se propone son medidas preventivas. La más reclamada por los especialistas medioambientales, aunque costosa, es la instalación de filtros de tratamiento modernos en las estaciones depuradoras de aguas residuales para impedir que los nuevos tóxicos sintéticos pasen al ciclo del agua.

“No es cierto que no pueda hacerse nada”, opina Miquel Porta. “Se puede mejorar la eficacia de las agencias de salud públicas; apoyar a los agricultores, ganaderos y empresarios para que hagan mejor su trabajo; se puede mentalizar a la población para que no caliente en el microondas alimentos dentro de tuppers o envases de plástico y para que recicle mejor y no vierta fármacos ni productos tóxicos por los desagües”. Si, como sostienen los científicos, los detergentes, fármacos y cosméticos participan activamente en la contaminación general, haríamos bien en autolimitarnos en su uso. Hoy por hoy, vivimos instalados en la paradoja de que cuanto más cuidados e higiene personal nos aplicamos y más y más limpiamos nuestros hogares, más contribuimos a propagar las sustancias tóxicas.

Como con el cambio climático, encarrilar el problema requerirá consenso político, grandes acuerdos y una nueva conciencia ciudadana. Nicolás Olea no oculta su impaciencia: “A menudo me pregunto si quienes nos patrocinan y subvencionan, incluso generosamente, se leen las conclusiones de nuestros trabajos. Me gustaría que los escépticos se imaginaran por un momento que tenemos razón y que todo esto que decimos se manifiesta claramente dentro de 40 años, cuando haya que entonar a coro: ¡La hemos hecho buena, la hemos fastidiado bien!”.

 
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Publicado por en 22 junio, 2017 en Salud y bienestar

 

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La SESSEC reclama a la OMS que clasifique las enfermedades del SSC


16 de Junio de 2017

Este año se revisa la clasificación internacional de enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya sustitución por la CIE-11 está prevista para 2018.

Desde la Sociedad Española de Síndrome de Sensibilidad Central (SESSEC) “creemos que sería necesario incluir en la nueva clasificación el denominado Síndrome de Sensibilidad Central (SSC) que engloba una serie de patologías que comparten identidades sintomatológicas como son el Síndrome Químico Múltiple, la Fibromialgia, la Hipersensibilidad Electromagnética y el Síndrome de Fatiga Crónica, y que suponemos un origen común en disfunciones de regulación centrales”, ha afirmado Antoni Fernández Solà, miembro de la Junta Directiva de la SESSEC.

La SESSEC va a organizar el I Congreso Europeo de Síndrome de Sensibilidad Central el próximo 17 de noviembre, en Barcelona, con el objetivo de profundizar en este tema de rabiosa actualidad y en otros que también preocupan a estos enfermos. Entre ellos, la utilización de Big Data para el diagnóstico de enfermedades del SSC y los últimos avances en Fibromialgia, Síndrome de Fatiga crónica, Síndrome Químico Múltiple e Hipersensibilidad Electromagnética.

“Es necesario dotar a los servicios de Atención Primaria de herramientas diagnósticas que permitan identificar este nuevo espectro sintomatológico, para ello otro de los objetivos de este congreso será la elaboración de una guía diagnóstica de consenso que agrupe estos nuevos síndromes”, ha puntualizado Fernández Solà, presidente del Congreso.

Desde esta sociedad científica esperan que el congreso arroje luz sobre este nuevo grupo de enfermedades que hasta ahora pasan desapercibidas o infradiagnosticadas. “Creemos que la celebración de este congreso puede ser el marco adecuado para debatir y sacar conclusiones”, concluye.

 
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Publicado por en 22 junio, 2017 en Salud y bienestar

 

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Expertos de la ONU denuncian el “mito” de que los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo


La idea de que los pesticidas son esenciales para alimentar a la creciente población global es un mito, según expertos de la ONU en alimentación y contaminación.

Un nuevo informe presentado al consejo de derechos humanos de la ONU el pasado miércoles se muestra tremendamente crítico con las multinacionales que fabrican pesticidas a nivel global, a las que acusa de “negar sistemáticamente los daños”, “utilizar tácticas de marketing agresivas y poco éticas” y presionar insistentemente a los gobiernos, lo cual ha “bloqueado las reformas y paralizado las restricciones a los pesticidas a nivel global”.

El informe afirma que los pesticidas tienen “un impacto catastrófico sobre el medio ambiente, la salud humana y la sociedad en su conjunto”, incluyendo una estimación de 200.000 muertes al año por intoxicación aguda. Sus autores dicen: “Es hora de crear un proceso global que nos permita realizar la transición hacia una producción de alimentos más segura y saludable”.

Se espera que la población mundial crezca de 7.000 millones de personas a día de hoy a 9.000 millones en 2050. La industria de los pesticidas sostiene que sus productos – con un valor de mercado de unos 50.000 millones de dólares anuales y creciendo – son vitales para proteger los cultivos y asegurar un suministro suficiente de alimentos.

“Es un mito,” dice Hilal Elver, relatora especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación. “Utilizar más pesticidas no tiene nada que ver con acabar con el hambre. Según la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a día de hoy podríamos alimentar a 9.000 millones de personas. La producción está aumentando, sin lugar a dudas, pero el problema es la pobreza, la desigualdad y la distribución”.

Elver añade que muchos de los pesticidas se utilizan en cultivos para la exportación, como el aceite de palma y la soja, que no son los alimentos que necesite la población hambrienta: “Las multinacionales no están ocupándose del hambre en el mundo, están ocupándose de aumentar la actividad agrícola a mayores escalas”.

El nuevo informe, redactado junto a Baskut Tuncak, relator especial de la ONU sobre productos tóxicos, dice: “Aunque la investigación científica confirma los efectos adversos de los pesticidas, demostrar un vínculo inequívoco entre la exposición a estos y la aparición de enfermedades en humanos o daños al ecosistema supone un desafío considerable. Este desafío se ha visto exacerbado por la negación sistemática, alimentada por la industria agrícola y de los pesticidas, de la magnitud de los daños infligidos por estos productos, así como sus tácticas de marketing agresivas y faltas de ética”.

Elver, que ha visitado Filipinas, Paraguay, Marruecos y Polonia para la redacción de este informe, añade: “El poder de las multinacionales sobre los gobiernos y la comunidad científica resulta extremadamente importante. Si quieres abordar el tema de los pesticidas tienes que vértelas con las empresas – es por esto que usamos palabras tan duras. Dirán, por supuesto, que no es verdad, pero el testimonio de la gente también está ahí fuera”.

Según ella, algunos países sí tienen regulaciones “muy estrictas” para los pesticidas, como es el caso de la UE, que basa su normativa en el “principio de precaución”. La UE prohíbia en 2013 el uso de pesticidas neonicotinoides en cultivos de flor, por sus efectos para las abejas, una medida a la que la industria se oponía enérgicamente. También añade que otros países, como EEUU, no se atienen al principio de precaución.

Elver afirma también que mientras que los consumidores de los países desarrollados suelen estar mejor protegidos de los pesticidas, los trabajadores agrícolas no lo están. En EEUU el 90% de los trabajadores no tienen “papeles”, lo que supone una falta de protección legal y seguros de salud que los pone en riesgo debido a la exposición a pesticidas.

“Decir que es un mito que los agricultores necesitan pesticidas para conseguir alimentar a 7000 millones de personas sencillamente no se sostiene,” declaró un portavoz de la Crop Protection Association, que representa a los fabricantes de pesticidas en Reino Unido. “La FAO lo dice muy claramente – sin herramientas de protección de cultivos los agricultores podrían perder hasta el 80% de sus cosechas debido a las plagas, malas hierbas y enfermedades”.

“La industria de las ciencias vegetales está muy de acuerdo con los relatores especiales de la ONU en que el derecho a la alimentación debe extenderse a todo ciudadano a nivel global, y que todos los ciudadanos tienen derecho a alimentos producidos de forma saludable para la salud humana y el medio ambiente,” afirma el portavoz. “Los pesticidas juegan un papel crucial a la hora de asegurar que tenemos acceso a un suministro de alimentos saludable, seguro y asequible”.

El informe recoge que sólo el 35% de los países en desarrollo tiene un régimen normativo para el uso de pesticidas, e incluso en ese caso había problemas a la hora de hacerlo cumplir. También encontró ejemplos de pesticidas cuyo uso está prohibido en un país pero que aún sigue produciéndose en ese país para la exportación.

Recomienda avanzar hacia un tratado global que gobierne el uso de pesticidas y hacia la utilización de prácticas sostenibles que incluyan métodos naturales para el control de plagas y la rotación de cultivos, así como que se incentive la producción de alimentos ecológicos.

El informe añade: “La exposición crónica a pesticidas ha sido relac inytimes.com/…/paraquat-weed-killer-pesticide o nada con el cáncer, el Alzheimer y el Parkinson, alteraciones hormonales, trastornos del desarrollo y esterilidad.” También subraya el riesgo para ,los niños al consumir alimentos contaminados con pesticidas, citando 23 muertes en India en 2013 y 39 en China en 2014. Además, dice el informe, estudios recientes del gobierno chino indican que la contaminación por pesticidas implica que en torno al 20% de la tierra cultivable no podía seguir utilizándose.

“La industria utiliza a menudo el término “mala utilización intencionada” para pasar las culpas a los usuarios de los impactos evitables de pesticidas peligrosos,” dice el informe. “Aun así, claramente, la responsabilidad de proteger a los usuarios y a otros a lo largo de todo el ciclo de vida de los pesticidas y en la cadena de distribución corresponde al fabricante”.

Título: Expertos de la ONU denuncian el “mito” de que los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo

Origen: The Guardian
Autor/a: Damian Carrington
Enlace: https://www.theguardian.com/environment/2017/mar/07/un-experts-denounce-myth-pesticides-are-necessary-to-feed-the-world Fecha: Martes, 7 Marzo, 2017

Fuente: http://observatorio-omg.org/blog/expertos-de-la-onu-denuncian-el-mito-de-que-los-pesticidas-son-necesarios-para-alimentar-al

 
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Publicado por en 1 abril, 2017 en Salud y bienestar

 

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La causa de muchas de las enfermedades occidentales es la sobrecarga tóxica


Por  30 de marzo de 2017

Una de los aspectos que destaca con cierta frecuencia la farmacéutica naturista Palmira Pozuelo, a la que entrevistamos en este blog, son los mecanismos del propio organismo para autocurarse. Hoy publico la segunda parte de dicha conversación que empieza por la pregunta:

¿Cuales serían los principales mecanismos que tenemos para intentarsuperar la enfermedad?

Pozuelo, está especializada en plantas medicinales y diplomada en alimentación y nutrición aplicada y en dermofarmacia y cosmetología, profesora de la Universidad María Cristina de El Escorial, contesta:

Los hipocráticos griegos hablaban de la “phisis” como la fuerza sanadora de la Naturaleza, la que hace que cuando nos hacemos un corte se pongan en marcha los mecanismos para sanar por sí misma esa herida o cuando tenemos una infección nuestro hipotálamo haga subir la temperatura corporal con la fiebre para destruir gérmenes.

Cuando enfermamos habría que facilitar la actuación de esa fuerza sanadora que tiene nuestro organismo y evitar obstaculizarla. Hipócrates insistía en la prevención de la enfermedad a través de una dieta adecuada, el ejercicio, el contacto con la naturaleza y los cuatro elementos.

plantas medicinales

Palmira Pozuelo.

Los principios hipocráticos, que aún en día juran los médicos al terminar sus estudios, hablan de: La naturaleza es la que cura; curar sin agredir; curar la causa y no los síntomas.

Cuando utilizamos un antiinflamatorio para calmar un dolor menstrual, articular o de cabeza, estamos realizando una agresión a la mucosa estomacal, intestinal y al funcionamiento renal y además no estamos tratando la causa sino que estamos suprimiendo un síntoma.

Por ello se ha de valorar la situación concreta en la que se han de utilizar y no olvidarse de tratar y buscar la causa del problema. Saber también que nuestro organismo está diseñado para la vida y que contiene y produce medicamentos que nos ayudan a reequilibrarnos:

producimos corticoides (cortisol), analgésicos opioides (endorfinas), somníferos (melatonina), antiinflamatorios (prostaglandinas 1 y 3), antidepresivos (serotonina), entre otros muchos.

Algunas de las pautas de reequilibrio serían el descanso y la dieta, especialmente el ayuno o descanso digestivo, para que nuestro organismo se dedique a la restauración y reparación.

Al igual que descansamos uno o dos días a la semana, nuestros órganos digestivos y emuntorios (de eliminación) también necesitan este descanso, sería muy benéfico integrar el ayuno aunque corto en nuestras vidas: un día a la semana o semiayuno como por ejemplo no cenar o no desayunar o bien una dieta a base de caldos de verduras, frutas de la estación o licuados durante un día o en la noche, ya que la causa de muchas de las enfermedades occidentales es la sobrecarga tóxica.

-Luego está la botica que más usamos (o no), la cotidiana, la alimentación. Usted es especialista en nutrición ¿puede resumirnos cual sería la dieta ideal para mantenernos sanos y además prevenir enfermedades?

Otro principio de la medicina hipocrática es: “Que tu alimento sea tu único medicamento” y hago especial hincapié en lo de único, palabra que suele omitirse cuando se usa esta frase, es decir que lo que comemos cada día sea fuente de salud en lugar de enfermedad, como está ocurriendo hoy en día.

Según los últimos datos del estudio Global Burden of Disease (Coste mundial de la enfermedad), publicado en The Lancet, la dieta inadecuada es responsable del 21% de las muertes evitables y así una de cada cuatro personas que muere en el mundo lo hace debido a una dieta inadecuada, cuestión que sería prevenible con una buena educación nutricional aportada desde la infancia.

En España el número ascendería a 90.000 personas al año. Debido a la instauración de la producción industrial de alimentos se ha disparado el consumo de alimentos con alto contenido de grasas insanas (saturadas y refinadas) azúcares añadidos y sal. En el Estado español el 70% de nuestra alimentación es ya procesada.

plantas medicinalesTenemos un muy buen referente en la dieta mediterránea, la cual ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y obesidad. El problema es que la mayoría de la gente piensa en nuestro país y otros del entorno mediterráneo, que sigue esta dieta, porque utiliza aceite de oliva, bebe vino tinto y come pescado de vez en cuando.

En realidad, se incumplen varias de sus premisas, voy a comentar las más importantes:

En la pirámide de la dieta mediterránea actualizada que además coincide con las recomendaciones de la Universidad de Harvard o plato Harvard, se recomienda consumir cereales enteros sin refinar y habitualmente la población suele comer arroz blanco, pasta refinada, bollería con harinas refinadas y pan blanco.

Otro incumplimiento es en relación a los productos de origen animal que hoy en día se consumen en exceso, por ejemplo la pirámide recomienda comer carne roja no más de dos veces a la semana y carne procesada (embutidos) una o menos de una vez a las semana. Las legumbres, verduras y frutas sin embargo se consumen en menores cantidades de las recomendadas y el azúcar que está en el vértice de la pirámide con la recomendación de consumo ocasional, se consume a diario y con profusión.

Concluyendo, daría algunas recomendaciones: comer alimentos visibles y no procesados (ir más al mercado que al supermercado), comer al menos la mitad de lo que comemos al día a base de alimentos frescos y vivos (frutas, hortalizas, ensaladas) comer los alimentos tal como los ofrece la naturaleza sin refinar ni procesar (semillas, alimentos integrales).

Comer alimentos limpios sin aditivos (para conservarlos) ni venenos, pesticidas, herbicidas y nitratos químicos (para cultivarlos). Evitar el azúcar y tomarlo en los alimentos que lo contienen de manera natural como frutas, pasas o dátiles. No comer más de un alimento animal al día, una opción saludable para nuestro organismo y para el planeta.

-Se habla últimamente de “superalimentos”, ¿son una moda, parte del marketing de las diferentes industrias alimentarias o existen como tales y cuales son los más interesantes y sus aplicaciones?

Cierto y siempre oímos hablar de alimentos y frutos con nombres exóticos que provienen de países lejanos y su publicidad varía por temporadas, pero alimentos con cualidades nutricionales excepcionales han existido siempre, aunque sí es interesante hoy en día conocer las propiedades de los nutrientes que contienen y sus aplicaciones.

Selecciono algunos superalimentos cercanos y de siempre: por ejemplo las bayas silvestres son muy ricas en antioxidantes y vitamina C, al final del verano nos las ofrece la naturaleza para afrontar la estación fría del invierno, así tenemos las moras, arándanos o los escaramujos.

Los frutos secos tradicionales sin calentar ni tostar: almendras, avellanas y nueces contienen antioxidantes, vitamina E y ácidos grasos esenciales además de ser fuente de proteínas de calidad y una muy buena alternativa a la carne.

Con siete almendras que comiésemos al día tendríamos todos los nutrientes necesarios, poseen además siete veces más calcio que la leche.

Especias como nuestro pimentón, rico en licopeno un potente antioxidante que ha demostrado ser protector frente a varios tipos de cáncer. Las frutas en su mayoría son en sí superalimentos, especialmente si son recogidas en su momento de madurez y cultivadas de manera orgánica, así su riqueza en nutrientes llega a ser mucho mayor (hasta un 60% mayor) especialmente por poderlas consumir muchas de ellas con la cáscara donde se encuentran grandes cantidades de vitaminas y antioxidantes.

Un ejemplo: hacen falta cuatro naranjas convencionales para conseguir la misma cantidad de vitamina C que contiene una naranja ecológica.plantas medicinales

-Por sus explicaciones se nota que a usted le apasiona su profesión y que vive lo que explica, usted hace muchos de los remedios que promueve, aceites esenciales, tinturas o pomadas ¿tiene huerto propio? ¿A las personas que no lo tienen qué les aconseja?

Tengo un pequeño jardín medicinal y hasta hace muy poco he formado parte de un grupo de amigos que compartíamos un huerto ecológico.

Recojo las plantas medicinales que cultivo en mi pequeño jardín y en algunas terrazas de la casa, también recojo algunas plantas y frutos silvestres en lugares de confianza como los alrededores del huerto donde teníamos cultivadas plantas aromáticas y también crecían muchas plantas silvestres de uso medicinal (como malva, aciano, salvia, tomillo, romero, etc).

Para las personas que no tengan estas posibilidades, les animaría a que destinaran alguna parte de la casa, terraza o una parte del jardín a las plantas medicinales, especialmente las plantas aromáticas, ya que son fáciles de mantener y no requieren muchos cuidados ni tanta agua, es muy gratificante utilizarlas como aliño de la comida o en alguna infusión.

-¿Qué puede decirnos sobre las pruebas científicas de los alimentos ecológicos, hay muchos estudios sobre ello, son más nutritivos, mejores? Me consta que usted está en un grupo de consumo ecológico de El Escorial, donde vive y sabe de ello.

Es increíble que haya que estar continuamente demostrando que los alimentos cultivados con respeto a los ciclos de la naturaleza y a la tierra son mejores que aquellos que han sido cultivados con agrotóxicos, donde vemos a los trabajadores que los aplican embutidos en trajes tipo escafandras para que no les afecte su toxicidad y que cuyo único fin es la mayor producción y el beneficio económico, sin respeto a la Tierra, a sus aguas subterráneas a sus pequeños animales que la componen y la mantienen viva y sin respeto a la salud de los consumidores.

Hay muchos trabajos publicados, especialmente destaco toda la labor del Dr. Nicolás Olea (Hospital clínico de Granada) para dar a conocer la incidencia de los pesticidas en el desarrollo de cánceres hormonodependientes.

Libro Alimentación sanaSegún él, el origen de la mayoría de los cánceres es medioambiental y no genético y sus causas se deben a la presencia de tóxicos y pesticidas en alimentos y medio ambiente. También los trabajos y libros del bioquímico Albert Ronal Morales conocido por sus trabajos e investigaciones sobre frutoterapia, en su último trabajo Alimentación sana vs transgénicos, aditivos y nanotecnología, da a conocer el daño en el organismo humano y la alteración medioambiental de este tipo de agricultura insana.

Por mucho que científicos al servicio de estas empresas y lobbies agroquímicos quieran demostrar lo indemostrable para no dañar sectores de consumo, es lógico pensar que comer de manera más limpia es más sano que no hacerlo.

La población cada vez es más consciente de esto y el mercado verde va en aumento, siendo nuestro país el mayor productor de alimentos ecológicos de toda Europa y aunque en una gran parte se exportan, cada vez hay más demanda interna de estos productos.

En el pueblo en el que vivo, como mencionas, tenemos un grupo de consumo para pedir alimentos ecológicos a productores cercanos, una manera de acceder directamente y sin intermediarios abaratándose el coste de estos productos y sobre todo la garantía de comer alimentos más sanos y apoyar a personas que apuestan por la salud de las personas y la del planeta.

Hay ya cooperativas de consumo y grupos de consumo ecológicos en todas partes de modo que solo hay que ponerse en contacto con los más cercanos o bien organizar un nuevo grupo.

 
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Publicado por en 1 abril, 2017 en Salud y bienestar

 

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Un informe científico sobre el glifosato alerta sobre sus peligros para la salud y el medio ambiente


La red de acción en plaguicidas PAN Internacional ha elaborado un monográfico sobre el herbicida más utilizado del mundo, el glifosato, cuya traducción al castellano ha sido realizada y presentada por Ecologistas en Acción. El informe recopila abundante información científica sobre sus efectos para la salud y el medio ambiente, y pone en alerta a reguladores, gobiernos y personas usuarias de todo el mundo.

Además de advertir de los efectos adversos sobre el glifosato, el informe también contiene una sección útil en la gestión alternativa de malezas y proporciona información sobre una amplia variedad de enfoques no químicos para el control de malezas en diversas situaciones.

Para las entidades que han participado en el informe, la fuerte publicidad y labor de marketing de Monsanto, el principal fabricante e inventor de glifosato, bajo su marca Roundup, ha dado lugar a la percepción generalizada de que el producto químico es “seguro”, a pesar de las crecientes evidencias científicas y denuncias sobre sus daños para la salud y el medioambiente.

El documento presentado por Ecologistas en Acción aporta una detallada revisión sobre los efectos adversos para la salud humana del herbicida. Intoxicación aguda, daño en riñón e hígado, desequilibrios en el microflora intestinal y el funcionamiento intestinal, cáncer, alteraciones endocrinas, disminución de la fertilidad y daños en el desarrollo fetal, daños neurológicos y disfunción del sistema inmune, son algunos de los efectos sobre la salud recogidos.

El glifosato está clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente cancerígeno” y está incluido en la “lista de plaguicidas altamente peligrosos” de PAN Internacional La red global está llamando a sustituir el herbicida por enfoques agroecológicos para el manejo de malezas en sistemas de cultivos diversificados y para situaciones que no son de cultivo.

El glifosato se está utilizando ampliamente como herbicida en agricultura y en ocasiones como desecante antes de la cosecha, con mucha intensidad sobre cultivos transgénicos, lo que supone que queden residuos sobre nuestros los alimentos. También es ampliamente utilizado en los huertos familiares y los lugares públicos, incluidos los bordes de la carretera, parques y jardines. Debido a ello numerosas publicaciones han encontrado residuos de este herbicida en pan, cereales, cervezas o incluso en el agua para beber.

Todos los análisis llevados a cabo sobre su presencia en la orina humana han arrojado datos positivos tanto en la población europea como americana. En EE UU se ha llegado a detectar incluso en la leche materna.

Como resultado, están aumentando drásticamente las prohibiciones y restricciones nacionales, así como la acción voluntaria de las autoridades locales para reducir su uso. Sri Lanka fue el primer país en prohibir su uso por completo; Italia ha prohibido el uso de pre-cosecha y el uso en lugares públicos; Francia está eliminando gradualmente su uso en las ciudades y zonas comunes.

Los impactos ambientales que se detallan en la monografía son también alarmantes, e incluyen efectos adversos sobre el funcionamiento de los ecosistemas, los servicios de polinización, el control biológico, la fertilidad del suelo y la salud de los cultivos. Los residuos son comunes en el medio ambiente, incluso en el agua de lluvia, en aguas superficiales y subterráneas, y en el medio marino.

El glifosato puede persistir en algunos suelos hasta tres años y hay evidencia de bioacumulación. La resistencia a glifosato se registra ahora en 35 especies de malezas y en 27 países, en su mayoría causados por el uso repetido de glifosato en cultivos transgénicos, la agricultura sin labranza y el uso de equipamiento.

[Informe] Glifosato http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/informe-pan-glifosato.pd
 
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Publicado por en 16 diciembre, 2016 en Salud y bienestar, Sin categoría

 

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Genocidio autorizado. La Comisión Europea propone continuar fumigándonos con disruptores endocrinos mientras los científicos nos analizan


Publicado: Domingo, 17 Julio 2016

Traducción del articulo Worse thanexpected: Commission criteria for endocrine disruptors won’t protecthuman health publicado por Corporate Europe Observatory el 16/6/2016

La propuesta de la Comisión Europea (CE) de ayer sobre los criterios científicos que definen los disruptores endocrinos (EDC) es la última consecuencia peligrosa de un debate altamente tóxico. El lobby de la industria química, con el apoyo de ciertas facciones de la CE (en particular, la DG SANTE y el Secretario General) y algunos estados miembros (Reino Unido y Alemania), ha puesto obstáculos significativos en el camino hacia una regulación eficaz de la salud pública y el medio ambiente.

Hasta el último e intenso debate en el Parlamento Europeo, la mayor preocupación había sido una propuesta de un “criterio de potencia”, que podría haber eximido a un número significativo de productos plaguicidas de ser prohibidos. Sin embargo, como quedó claro ayer, la CE ha encontrado otra manera de complacer los intereses de la industria química, tal vez incluso más eficaz.

Los criterios presentados por el Comisario de Salud y Seguridad Alimentaria Andriukaitis estipulan una carga increíblemente alta de pruebas antes de cualquier posible prohibición de las sustancias químicas que actúan como EDC. La propuesta de la CE requiere una demostración de la causalidad entre un efecto adverso en los seres humanos y un modo de acción endocrina.

Como afirmaron Los Verdes en el Parlamento Europeo, esto va en contra de las prácticas de clasificación estándar para sustancias similares, tales como las que tienen efectos adversos sobre la reproducción. Si los criterios actuales no son respetados muchos, si no todos los presuntos EDC, escaparán a la prohibición.

Según la OMS, la literatura científica todavía no puede ofrecer una fuerte evidencia del tipo de relación causal deseada por la CE. Sin embargo, su más reciente evaluación del estado de la ciencia acerca de los EDC subraya que “hay pruebas suficientes para concluir que los efectos adversos de mediación endocrina han ocurrido en algunas especies de fauna silvestre”, incluso si la evidencia de esos efectos adversos en la salud humana es débil.

Es probable que a los científicos les lleve mucho tiempo pasar de esta débil evidencia a una prueba de causalidad. Mientras tanto, muchos sospechosos EDC podrían ser admitidos en el mercado y, por defecto, en los cuerpos de la gente.

Leonardo Trasande, profesor asociado del departamento de Salud Publica de la Escuela de Medicina de la NYU, dice sobre esto:

“Las implicaciones de la espera de la evidencia perfecta de causalidad incluyen la enfermedad, la discapacidad y la pérdida de vidas en futuras generaciones de europeos. El costo de estos fracasos de las políticas en curso resonará mucho tiempo después […] “.

Tanto Health and Environment Alliance(HEAL) como Pesticide Action Network han enfatizado análogamente esta amenaza a la salud humana planteados por una imposiblemente alto grado de evidencia.

Tampoco hay que olvidar que la DG Medio Ambiente ya había analizado el cuerpo más reciente de la literatura de los estudios toxicológicos y epidemiológicos relevantes sobre los EDC en 2013, y estaba listo para publicar criterios científicos para su definición. En ese momento, DG SANTE (entonces llamado DG SANCO) luchó del lado del lobby de la industria química para socavar el trabajo de la DG Medio Ambiente sobre esto, y fue recompensada por el presidente Juncker, poniendo a DG SANTE a cargo de los trabajos sobre la regulación de los EDC. Como ahora sabemos a ciencia cierta, DG SANTE ha destruido por completo una pieza clave de la legislación ambiental y la salud.

Ahora le corresponde al Parlamento Europeo y a los estados miembros de la UE rechazar la propuesta actual y apoyar firmemente el interés público en este tira y afloja regulatorio

Más sobre el proceso de regulación de los EDC en la UE:

Un Asunto Toxico

A Toxic Affair – Season Finale

Fuente: http://www.portaloaca.com/articulos/mundo-natural/12037-genocidio-autorizado-la-comision-europea-propone-continuar-fumigandonos-con-disruptores-endocrinos-mientras-los-cientificos-nos-analizan.html

 
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Publicado por en 21 julio, 2016 en Salud y bienestar

 

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