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Venenos silenciosos


Belleza tóxica desde el aire. Las imágenes que ilustran este reportaje pertenecen a los proyectos Side Effects y Toxic Beauty, del polaco Kacper Kowalski, sobre la compleja relación del ser humano con la naturaleza. Se trata de fotografías tomadas desde el aire en vuelos en parapente a unos 150 metros de altura en distintas regiones de Polonia. En esta foto, una planta de producción de sal. / KACPER KOWALSKI  

José Luis Barbería 10 de Junio de 2017

Cáncer, infertilidad, diabetes, superbacterias resistentes a los antibióticos… Son las nuevas plagas de la contaminación global, vinculadas a la exposición creciente a compuestos químicos relacionados con nuestro estilo de vida.

LA LECHUGA que usted se sirve a la mesa puede muy bien haber sido regada con amoxicilina o ibuprofeno, sobre todo si el suministrador irriga su huerta con aguas residuales; el pescado que consume puede contener metales pesados, particularmente si se trata de un pez grande, depredador; y el filete de carne quizá proceda de un animal tratado con fármacos o alimentado con piensos basura.

El químico estadounidense Thomas Midgley, inventor de los compuestos clorofluorocarbonos (CFC), falleció en 1944 con la satisfacción de haber hecho un gran servicio a la humanidad. Los CFC, utilizados como refrigeradores en el aire acondicionado de los vehículos, la industria y las neveras domésticas, estaban desempeñando un papel importante en la conservación de los alimentos y, por lo tanto, en la lucha contra el hambre en el mundo. Años después, se evidenció que los CFC eran los principales causantes de la destrucción de la capa de ozono.

El suizo Paul Hermann Müller, premio Nobel de Medicina en 1948 por su descubrimiento del compuesto organoclorado DDT (difenil tricloroetano), tuvo peor suerte. Murió en 1965, tres años después de que el libro La primavera silenciosa, de la bióloga marina Rachel Carson, pusiera de manifiesto que su popular insecticida, tan eficaz en la lucha contra la malaria y la fiebre amarilla, había contaminado hasta al último habitante y rincón del planeta, además de extinguir a especies de fauna y flora. Pese a que fue prohibido en los años setenta, la humanidad y los animales al completo seguimos todavía portando cantidades residuales de ese compuesto. El DDT está hoy presente en las placentas, los cordones umbilicales y la leche con que las madres actuales amamantan a los bebés. Además de DDT, nuestros niños presentan muchas otras sustancias de síntesis en orina y sangre.

Una acería. KACPER KOWALSKI

“¿Es posible hacer un uso sostenible de los productos químicos que mejoran nuestra calidad de vida y, al mismo tiempo, disfrutar de un planeta no contaminado? ¿Podemos seguir vertiendo al medio ambiente todo aquello que nos sobra como si el planeta fuera un sumidero sin fin?”, se pregunta Félix Hernández, catedrático de Química Analítica de la Universidad Jaume I de Castellón. Son interrogantes que llevan tiempo revoloteando sobre la comunidad científica, pero es ahora cuando adquieren un tono de alarma. Las nuevas técnicas de análisis, capaces de detectar concentraciones de sustancias químicas que antes pasaban inadvertidas, han puesto al descubierto un universo contaminante nuevo, inherente a nuestro estilo de vida, que surge del uso intensivo de fármacos y drogas, de detergentes, productos de limpieza, higiene y cosmética, así como de aditivos de gasolina, del consumo de alimentos enlatados y envasados y de los innumerables compuestos plásticos sintetizados por la industria química. Es una toxicidad, por lo general, de poca intensidad, pero silenciosa, múltiple, permanente y global, que se propaga por el aire, los alimentos, la ropa o el agua.

El planeta viene a ser un circuito cerrado de tráfico acumulativo de sustancias sintéticas no biodegradables que transitan por las cadenas alimentarias. A falta de un consenso científico sobre las dosis de concentración peligrosas para la salud humana y el medio ambiente, estos contaminantes, denominados emergentes, continúan contando con el visto bueno administrativo, aunque cada vez están más sujetos a investigación. Los científicos punteros en el fenómeno advierten que nuestra exposición creciente y masiva a estos compuestos está contribuyendo de manera significativa al aumento de los cánceres, la caída de la fertilidad y el incremento de la diabetes, además de a la aparición de superbacterias resistentes a los antibióticos.

PESE A SU PROHIBICIÓN EN LOS AÑOS SETENTA, EL DDT SIGUE PRESENTE HOY EN LAS PLACENTAS, LOS CORDONES UMBILICALES Y LA LECHE MATERNA

“La situación es muy seria. Estamos expuestos a sustancias capaces de alterar nuestro sistema hormonal y causarnos problemas de salud de efectos irreversibles. Las investigaciones están haciendo temblar las bases de la toxicología reguladora, y aunque los lobbies industriales se están movilizando con el mensaje de que no pasa nada, hay una brecha entre la ciencia clínica y las reglamentaciones”, afirma Nicolás Olea, reputado especialista en los contaminantes emergentes que actúan como “disruptores endocrinos”, compuestos químicos que interfieren en el sistema hormonal humano y animal y alteran nuestro crecimiento y reproducción. Miembro de los comités de expertos de Dinamarca y Francia, es el científico más veces citado por sus pares en esta materia (12.800). Y la Unión Europea acaba de encargarle un proyecto presupuestado en 75 millones de euros para que investigue la exposición comunitaria a estos contaminantes.

Los experimentos realizados con peces, moluscos y gasterópodos permiten a los investigadores atribuir a los disruptores endocrinos fenómenos de feminización, hermafroditismo y masculinización, malformaciones en recién nacidos, el desarrollo de cánceres de dependencia hormonal —mama, próstata, ovarios—, el aumento de la infertilidad y el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero (endometriosis). Otro ejemplo: la pérdida de cantidad y calidad del semen es un hecho. Se sabe que el conteo espermático cayó casi al 50% durante el periodo 1940-1990.

“La salud de nuestro planeta y la nuestra propia están amenazadas”, advierte Miren López de Alda, especialista del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en diagnóstico ambiental y estudios del agua. “Durante décadas, hemos vertido al medio ambiente toneladas de sustancias biológicamente activas, sintetizadas para su uso en la agricultura, la industria, la medicina, etcétera. Como consecuencia de su uso intensivo, sobre todo, en granjas y piscifactorías, algunos antibióticos se han hecho ineficaces”.

Un agricultor esparciendo fertilizante en el campo. KACPER KOWALSKI

Muchos fármacos y pesticidas —ambos se utilizan en cantidades similares— persisten durante décadas en el medio ambiente acuático, a veces modificados y sujetos a transformaciones químicas incontroladas. “Antiguamente se creía que todo dependía de la dosis”, explica Miquel Porta, catedrático de Salud Pública en la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador del IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas). “El veneno es la dosis’, dejó escrito el alquimista y médico Paracelso hace 500 años. Pero hoy sabemos que los contaminantes pueden ser también dañinos a concentraciones bajas”.

“Una parte preocupante de los trastornos y enfermedades crónicas o degenerativas, como las cardiovasculares, ciertos cánceres, la infertilidad, la diabetes, el párkinson o alzhéimer, se debe a las mezclas de contaminantes químicos artificiales”, asegura Porta. “Los llevamos en nuestro cuerpo porque estamos expuestos a ellos de forma continuada y muchos se nos acumulan. La principal vía de penetración en el cuerpo son los alimentos y sus envases, el aire y el agua, la ropa que contiene sustancias plastificadas, los productos de limpieza de la casa y de higiene personal, cosméticos, juguetes… Estos contaminantes perturban nuestra fisiología, incrementan las alteraciones genéticas y epigenéticas: lesionan nuestro ADN y dañan nuestro sistema nervioso”.

DE LOS 140.000 PRODUCTOS QUE SINTETIZA LA INDUSTRIA QUÍMICA, SOLO SE HAN ANALIZADO 1.600 PARA VER SI SON TÓXICOS O CANCERÍGENOS

En apoyo de esta tesis, el investigador barcelonés aduce un largo listado de estudios que demuestran la presencia de contaminantes en la sangre de las embarazadas, adolescentes y niños de distintas ciudades españolas. “Hace 25 años pensaba que las conclusiones de Nicolás Olea eran algo alarmistas, pero ahora creo que se quedaba corto”, prosigue Porta. “La situación es mucho peor de lo que parecía. A los viejos contaminantes persistentes que entraron en la cadena alimentaria humana y animal décadas atrás, antes de ser prohibidos, se están uniendo los 140.000 productos sintetizados por la industria química. Solo unos 1.600, el 1,1%, han sido analizados para determinar si son cancerígenos, tóxicos para la reproducción o disruptores endocrinos, así que nos quedan por analizar los 138.400 restantes”. Todos los años salen al mercado entre 500 y 1.000 nuevos productos. Solo el comercio mundial de automóviles supera al de las sustancias químicas.

“No tenemos una imagen completa de todos los componentes industriales sintetizados en el mercado de la UE”, admite Hanna-Kaisa Torkkeli, portavoz de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), con sede en Helsinki. “Nuestro reglamento comunitario REACH es pionero en exigir a las industrias que aporten datos que cumplan con los requisitos legales, pero la calidad de la información que nos suministran dificulta a menudo que podamos hacernos un juicio global sobre la peligrosidad del producto en cuestión. Las autoridades regulatorias analizan cientos de sustancias, al tiempo que insistimos a las empresas para que nos ofrezcan datos más fiables”. De los 553 compuestos evaluados como potenciales disruptores endocrinos, 194 han sido incluidos en la categoría “clara evidencia de perturbación endocrina” y 125 en la de “posibilidad de perturbación endocrina”.

La ECHA tiene abierto un plazo que finaliza el 31 de mayo de 2018 para que las industrias registren las sustancias químicas que fabrican o importan en cantidad superior a una tonelada. “Más de 11.000 empresas lo han hecho hasta ahora”, afirma Hanna-Kaisa Torkkeli. “Nuestra base de datos reúne información de más de 120.000 productos químicos. De las 173 sustancias consideradas de gran peligrosidad potencial, 31 han sido incluidas en el listado de las que únicamente pueden ser comercializadas con una autorización específica. El control efectivo es mucho mayor que hace 10 años”.

Vista desde el aire del techo de un depósito de combustible. KACPER KOWALSKI

“Nosotros aplicamos el reglamento REACH y somos un sector superregulado”, manifiesta María Eugenia Anta, directora de Tutela de Producto de la patronal química Feique. “Aunque no podemos evitar que la gente se tire a un río contaminado. Este es un tema complejo. Hay miles de sustancias, incluidos el café y la soja, que pueden interactuar en el terreno endocrino. Nosotros hacemos nuestros propios estudios y réplicas de las investigaciones y creemos que un producto puede tener efectos sobre los animales, pero no sobre las personas”.

La industria química española viene de experimentar una década prodigiosa con un aumento espectacular de las exportaciones y unos ingresos superiores a los 60.000 millones de euros anuales. Da empleo a 191.000 personas y supone el 12,4% del PIB. “Innovando para un futuro sostenible. La química como solución inteligente para el futuro de las personas”, es el lema que preside la asociación patronal.

“El poder de producción e innovación de la industria química farmacéutica y alimentaria es muy superior a la capacidad de control de las Administraciones”, declara Jesús Ibarluzea, biólogo de la sanidad vasca. “Ahora sabemos que no todo lo que viene con el marchamo de progreso es para bien. Antes, considerábamos que el tejido adiposo era neutro, pero ahora vemos que muchas sustancias se acumulan en él, son obesogénicas. También comprobamos que los niños más expuestos a los compuestos organoclorados (plaguicidas y PCB) tienen menor desarrollo físico y neurológico; que hay compuestos organobromados en plásticos y espumas; que los bisfenoles están presentes en la capa interior blanca de las latas de conservas y en diversas resinas; y que el teflón, el compuesto perfluorado que forma la capa antiadherente de las sartenes, termina en nuestro estómago. A este largo listado hay que añadir otro montón de sustancias que se encuentran en los productos de limpieza, cosmética o protección solar, algunos con propiedades de disruptores endocrinos, pero, en general, poco conocidos en sus efectos sobre la salud”.

LOS NIÑOS DE VALENCIA TIENEN MÁS MERCURIO PORQUE CONSUMEN MÁS PESCADO. CADA REGIÓN, CADA PAÍS, TIENE SU HUELLA TÓXICA

“Sabemos que los microplásticos utilizados en la fabricación de bolsas, contenedores de bebida y comida, envoltorios y juguetes pueden durar hasta 100 años en el mar, ser ingeridos por peces mesopelágicos (que navegan entre la superficie y los 200 metros de profundidad) y pasar a formar parte de nuestra cadena alimentaria. Es lo que yo llamo la “contaminación interior”, abunda Miquel Porta. Al igual que la OMS (Organización Mundial de la Salud), las agencias europeas reconocen que, efectivamente, algunas de las sustancias sintetizadas pueden causar infertilidad, diabetes y cáncer. Admiten igualmente que el cuerpo humano no es capaz de metabolizar compuestos plásticos y otras sustancias utilizadas por la industria.

José Luis Rodríguez Gil, investigador especializado en ciencias ambientales y miembro de la Sociedad de Toxicología y Química Ambiental (SETAC), relativiza el peligro de los componentes sintéticos y pone en valor los beneficios en la pelea contra el cáncer que proporciona haber reducido el uso de estufas y chimeneas. Juzga irrelevante que las sustancias contaminantes sean sintéticas o de origen natural y defiende que el cuerpo humano puede metabolizar o almacenar ambas igual e indistintamente. “La función principal del hígado es deshacerse de esos compuestos”, apunta. A la espera de nuevas pruebas, se inclina por atribuir a los cambios en el estilo de vida las tasas de incidencia de enfermedades que detectan los estudios epidemiológicos. Admite, eso sí, como “áreas de incertidumbre” y fuentes de “alarma”, la exposición a los antibióticos, a los disruptores endocrinos y a las mezclas de sustancias, pero indica: “Hasta hoy no tenemos la certeza al 100% de que exista un problema generalizado y, de haberlo, cuáles serían los compuestos responsables”.

La suya es una posición discutida. “El hombre ha estado siempre expuesto a mezclas complejas de compuestos químicos, pero el número y variedad de ellos, en su mayoría sintéticos, han aumentado de forma exponencial en las últimas décadas y en un periodo de tiempo corto que hace difícil que la naturaleza pueda adaptarse”, subraya Miren López de Alda. “No es cierto que los actuales niveles sanguíneos de tóxicos hayan existido siempre”, asevera Miquel Porta. “Comparar la toxicidad actual con la que generaban el carbón de cocina, etcétera, es un despropósito semejante al de equiparar la contaminación de nuestros días con la producida por las erupciones volcánicas y los grandes incendios de la antigüedad. Lo que tenemos ahora en el cuerpo es miles de veces superior”.

Un obstáculo mayor a la hora de asentar la certidumbre científica en los foros de la industria, las Administraciones y la política es la dificultad de establecer con exactitud qué cantidades de las sustancias disruptivas representan un peligro objetivo para el ser humano. Se sabe que en los momentos críticos de la gestación y la primera infancia una pequeña dosis puede ser muy dañina. “El bebé que mama leche contaminada no va a caer fulminado en el acto, desde luego, pero puede tener un problema de fertilidad décadas más tarde”, apunta Nicolás Olea. Si asociar causa (contaminación) y efecto (enfermedad) en el plano individual resulta difícil, lo es mucho más evaluar con precisión las consecuencias de la exposición múltiple ambiental, el denominado “efecto cóctel”. “Somos más complejos que los peces y a nosotros enfermar nos lleva su tiempo, pero la exposición continuada a bajas dosis y sus efectos están ahí”, subraya Olea.

 Zona de almacén de materiales y carga en el puerto de Gdynia (Polonia). KACPER KOWALSKI

Además de DDT, el científico de Granada ha encontrado otro disruptor endocrino, el tetrabromo bisfenol A (un eficaz retardador de la llama utilizado en el textil que evita que los objetos ardan), en la totalidad de las placentas y la sangre de bebé analizadas. “El cáncer de mama en Granada aumenta anualmente el 2,8% y ese incremento no es solo atribuible al hecho de que las mujeres tienen ahora hijos más tarde —dar de mamar previene contra ese cáncer—, sino también a la contaminación ambiental”, asegura. “Es esa contaminación, que en algunas personas supera el centenar de compuestos químicos en sangre, la que explica que los niños españoles meen plásticos, cosméticos, metales pesados… Los de Valencia tienen más mercurio de la cuenta, y es porque consumen más pescado. Cada región, cada país, tiene su propia huella tóxica, pero el fenómeno es general. Cabe muy poco consuelo cuando te dicen que los niños alemanes tienen incluso valores superiores a los nuestros”.

La constatación de que las madres transfieren parte de su contaminación a los bebés que amamantan ha llevado incluso a cuestionar la conveniencia de la lactancia, aunque los especialistas se pronuncian a favor de mantenerla por los grandes beneficios de la leche materna. “Todos los esfuerzos de la industria y de las Administraciones van encaminados al diagnóstico y al tratamiento individualizado, cuando lo que tenemos es un problema ambiental que deberíamos encauzar por la vía de la prevención”, asevera Olea. “Es absurdo combatir la infertilidad derivada de la técnica con más técnica y multiplicando las clínicas de fertilización privadas. Alguien debería ver esto con perspectiva”.

LOS EXPERTOS PIDEN QUE SE INSTALEN FILTROS EN LAS DEPURADORAS PARA IMPEDIR QUE LOS NUEVOS TÓXICOS SINTÉTICOS PASEN AL CICLO DEL AGUA

¿Qué hacer? Dar marcha atrás en los hábitos de consumo parece una quimera. ¿Acaso podemos prescindir de los plastificantes y del resto de policarbonatos que se nos han hecho indispensables y sustentan parte de la economía? ¿Habría que prohibir la píldora anticonceptiva y el tratamiento contra la menopausia, dos de los estrógenos sintéticos que más disforia de género producen? La retirada del mercado del Vioxx, el antiinflamatorio cardiotóxico, solo se produjo en septiembre de 2004 después de largos meses de debate y cuando el número de sus víctimas se contaban por miles. Hubo que esperar a junio de 2011 para que la UE prohibiera los biberones de plasma de policarbonato de toda la vida. A propósito de las actuaciones de la multinacional Monsanto, acusada de amañar mediante sobornos informes falsamente científicos favorables a sus intereses, la Corte Penal Internacional ha propuesto incorporar el delito de ecocidio para quienes “causen daños sustanciales y duraderos a la diversidad biológica y a los ecosistemas y afecten a la vida y salud de las poblaciones humanas”.

Parece obligado que determinados fármacos —el amidotrizoato y el iopamidol (utilizados como medio de contraste en rayos X), la carbamazepina (de uso en el tratamiento de la epilepsia), el diclofenaco (analgésico) y el clotrimazol (antimicótico)— pasen a ser considerados sustancias prioritarias peligrosas por su ecotoxicidad en el medio ambiente. Pero, más allá de las prohibiciones puntuales, lo que se propone son medidas preventivas. La más reclamada por los especialistas medioambientales, aunque costosa, es la instalación de filtros de tratamiento modernos en las estaciones depuradoras de aguas residuales para impedir que los nuevos tóxicos sintéticos pasen al ciclo del agua.

“No es cierto que no pueda hacerse nada”, opina Miquel Porta. “Se puede mejorar la eficacia de las agencias de salud públicas; apoyar a los agricultores, ganaderos y empresarios para que hagan mejor su trabajo; se puede mentalizar a la población para que no caliente en el microondas alimentos dentro de tuppers o envases de plástico y para que recicle mejor y no vierta fármacos ni productos tóxicos por los desagües”. Si, como sostienen los científicos, los detergentes, fármacos y cosméticos participan activamente en la contaminación general, haríamos bien en autolimitarnos en su uso. Hoy por hoy, vivimos instalados en la paradoja de que cuanto más cuidados e higiene personal nos aplicamos y más y más limpiamos nuestros hogares, más contribuimos a propagar las sustancias tóxicas.

Como con el cambio climático, encarrilar el problema requerirá consenso político, grandes acuerdos y una nueva conciencia ciudadana. Nicolás Olea no oculta su impaciencia: “A menudo me pregunto si quienes nos patrocinan y subvencionan, incluso generosamente, se leen las conclusiones de nuestros trabajos. Me gustaría que los escépticos se imaginaran por un momento que tenemos razón y que todo esto que decimos se manifiesta claramente dentro de 40 años, cuando haya que entonar a coro: ¡La hemos hecho buena, la hemos fastidiado bien!”.

 
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Publicado por en 22 junio, 2017 en Salud y bienestar

 

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Expertos de la ONU denuncian el “mito” de que los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo


La idea de que los pesticidas son esenciales para alimentar a la creciente población global es un mito, según expertos de la ONU en alimentación y contaminación.

Un nuevo informe presentado al consejo de derechos humanos de la ONU el pasado miércoles se muestra tremendamente crítico con las multinacionales que fabrican pesticidas a nivel global, a las que acusa de “negar sistemáticamente los daños”, “utilizar tácticas de marketing agresivas y poco éticas” y presionar insistentemente a los gobiernos, lo cual ha “bloqueado las reformas y paralizado las restricciones a los pesticidas a nivel global”.

El informe afirma que los pesticidas tienen “un impacto catastrófico sobre el medio ambiente, la salud humana y la sociedad en su conjunto”, incluyendo una estimación de 200.000 muertes al año por intoxicación aguda. Sus autores dicen: “Es hora de crear un proceso global que nos permita realizar la transición hacia una producción de alimentos más segura y saludable”.

Se espera que la población mundial crezca de 7.000 millones de personas a día de hoy a 9.000 millones en 2050. La industria de los pesticidas sostiene que sus productos – con un valor de mercado de unos 50.000 millones de dólares anuales y creciendo – son vitales para proteger los cultivos y asegurar un suministro suficiente de alimentos.

“Es un mito,” dice Hilal Elver, relatora especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación. “Utilizar más pesticidas no tiene nada que ver con acabar con el hambre. Según la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a día de hoy podríamos alimentar a 9.000 millones de personas. La producción está aumentando, sin lugar a dudas, pero el problema es la pobreza, la desigualdad y la distribución”.

Elver añade que muchos de los pesticidas se utilizan en cultivos para la exportación, como el aceite de palma y la soja, que no son los alimentos que necesite la población hambrienta: “Las multinacionales no están ocupándose del hambre en el mundo, están ocupándose de aumentar la actividad agrícola a mayores escalas”.

El nuevo informe, redactado junto a Baskut Tuncak, relator especial de la ONU sobre productos tóxicos, dice: “Aunque la investigación científica confirma los efectos adversos de los pesticidas, demostrar un vínculo inequívoco entre la exposición a estos y la aparición de enfermedades en humanos o daños al ecosistema supone un desafío considerable. Este desafío se ha visto exacerbado por la negación sistemática, alimentada por la industria agrícola y de los pesticidas, de la magnitud de los daños infligidos por estos productos, así como sus tácticas de marketing agresivas y faltas de ética”.

Elver, que ha visitado Filipinas, Paraguay, Marruecos y Polonia para la redacción de este informe, añade: “El poder de las multinacionales sobre los gobiernos y la comunidad científica resulta extremadamente importante. Si quieres abordar el tema de los pesticidas tienes que vértelas con las empresas – es por esto que usamos palabras tan duras. Dirán, por supuesto, que no es verdad, pero el testimonio de la gente también está ahí fuera”.

Según ella, algunos países sí tienen regulaciones “muy estrictas” para los pesticidas, como es el caso de la UE, que basa su normativa en el “principio de precaución”. La UE prohíbia en 2013 el uso de pesticidas neonicotinoides en cultivos de flor, por sus efectos para las abejas, una medida a la que la industria se oponía enérgicamente. También añade que otros países, como EEUU, no se atienen al principio de precaución.

Elver afirma también que mientras que los consumidores de los países desarrollados suelen estar mejor protegidos de los pesticidas, los trabajadores agrícolas no lo están. En EEUU el 90% de los trabajadores no tienen “papeles”, lo que supone una falta de protección legal y seguros de salud que los pone en riesgo debido a la exposición a pesticidas.

“Decir que es un mito que los agricultores necesitan pesticidas para conseguir alimentar a 7000 millones de personas sencillamente no se sostiene,” declaró un portavoz de la Crop Protection Association, que representa a los fabricantes de pesticidas en Reino Unido. “La FAO lo dice muy claramente – sin herramientas de protección de cultivos los agricultores podrían perder hasta el 80% de sus cosechas debido a las plagas, malas hierbas y enfermedades”.

“La industria de las ciencias vegetales está muy de acuerdo con los relatores especiales de la ONU en que el derecho a la alimentación debe extenderse a todo ciudadano a nivel global, y que todos los ciudadanos tienen derecho a alimentos producidos de forma saludable para la salud humana y el medio ambiente,” afirma el portavoz. “Los pesticidas juegan un papel crucial a la hora de asegurar que tenemos acceso a un suministro de alimentos saludable, seguro y asequible”.

El informe recoge que sólo el 35% de los países en desarrollo tiene un régimen normativo para el uso de pesticidas, e incluso en ese caso había problemas a la hora de hacerlo cumplir. También encontró ejemplos de pesticidas cuyo uso está prohibido en un país pero que aún sigue produciéndose en ese país para la exportación.

Recomienda avanzar hacia un tratado global que gobierne el uso de pesticidas y hacia la utilización de prácticas sostenibles que incluyan métodos naturales para el control de plagas y la rotación de cultivos, así como que se incentive la producción de alimentos ecológicos.

El informe añade: “La exposición crónica a pesticidas ha sido relac inytimes.com/…/paraquat-weed-killer-pesticide o nada con el cáncer, el Alzheimer y el Parkinson, alteraciones hormonales, trastornos del desarrollo y esterilidad.” También subraya el riesgo para ,los niños al consumir alimentos contaminados con pesticidas, citando 23 muertes en India en 2013 y 39 en China en 2014. Además, dice el informe, estudios recientes del gobierno chino indican que la contaminación por pesticidas implica que en torno al 20% de la tierra cultivable no podía seguir utilizándose.

“La industria utiliza a menudo el término “mala utilización intencionada” para pasar las culpas a los usuarios de los impactos evitables de pesticidas peligrosos,” dice el informe. “Aun así, claramente, la responsabilidad de proteger a los usuarios y a otros a lo largo de todo el ciclo de vida de los pesticidas y en la cadena de distribución corresponde al fabricante”.

Título: Expertos de la ONU denuncian el “mito” de que los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo

Origen: The Guardian
Autor/a: Damian Carrington
Enlace: https://www.theguardian.com/environment/2017/mar/07/un-experts-denounce-myth-pesticides-are-necessary-to-feed-the-world Fecha: Martes, 7 Marzo, 2017

Fuente: http://observatorio-omg.org/blog/expertos-de-la-onu-denuncian-el-mito-de-que-los-pesticidas-son-necesarios-para-alimentar-al

 
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Publicado por en 1 abril, 2017 en Salud y bienestar

 

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La escasa convicción por el modelo ecológico


“No consiste en desarrollar medidas proteccionistas sino en desplegar las bondades de un desarrollo social y económico armónico y cohesionado”
 
Francisco Casero 09/12/2016
 
La superficie, el número de productores, el volumen de facturación del sector ecológico crece a buen ritmo. Al menos es ese el mensaje dominante. Ahora bien, debemos siempre reflexionar si nos sentimos satisfechos, si cada uno de los agentes sociales, públicos y privados estamos haciendo lo suficiente y necesario para que el modelo de producción y consumo ecológico ocupe el lugar económico y social que debería. El modelo agroecológico es el único que da respuesta a los retos del siglo XXI, pero aún no ocupa el lugar en la sociedad que debiera.
 
El consumo de productos certificados como ecológicos sigue siendo demasiado reducido, la superficie cultivada, el número de productores, transformadores y comercializadores, tiene que seguir creciendo de manera significativa. Según los últimos datos publicados, en el Estado español 1.968.570 hectáreas están en producción ecológica, 37.870 operadores trabajan en el sector, 34.679 como productores primarios, 3.492 como transformadores y comercializadores.
 
La Fundación Savia ha dirigido diversos informes a las administraciones públicas solicitando que fijemos como objetivo común para el año 2030 que el 30% de la superficie, la producción y el consumo sea con criterios ecológicos. Y aún a algunos les resulta muy ambicioso. Mínimo exigible diría yo, tenemos que revisar nuestras escalas y varas de medir.
 
Es una cuestión que va más allá de la propia salud. Apostar por el modelo ecológico es asumir una responsabilidad propia y con el futuro, es ser honestos con nosotros mismos, con el prójimo y con las generaciones futuras.
 
Ahora no la estamos asumiendo. No existen políticas públicas transversales que reflejen una convicción por el modelo. Es por eso por lo que vemos que no existe una apuesta clara por la compra pública responsable, que recoja criterios de sostenibilidad y proximidad, no se impulsa de manera decidida la alimentación ecológica y sana en los comedores públicos y sociales, no se está respaldando al sector productivo mediante medidas públicas que incentiven a agricultores, ganaderos y empresarios.
 
Andalucía está poniendo en marcha el III Plan Estratégico de Producción Ecológica. La Junta de Andalucía no es capaz de hacer frente a las demandas del sector, similar circunstancia se está produciendo en Castilla-La Mancha donde se está dejando fuera de los incentivos a miles de solicitudes y a la vez se sigue con una alegre política de creación de centros
comerciales y de ocio donde abundan los establecimientos de comida basura.
 
Más allá de cortinas de humo en forma de páginas de periódico o anuncios generalistas que, está probado, no calan en la población, no se están poniendo en marcha acciones específicas que hagan crecer el mercado. Por el camino, seguimos
aumentando el consumo de carne, la importación de alimentos producidos a miles de kilómetros en detrimento de la producción local.
 
Mejorar la cadena de valor del mercado de alimentos
 
No consiste en desarrollar medidas proteccionistas sino en desplegar las bondades de un desarrollo social y económico armónico y cohesionado. Son las empresas locales las que crean riqueza y empleo en el territorio, son las empresas
ecológicas las que tienen demostrada una mayor vinculación con el lugar y la sociedad en la que desarrollan su actividad.
 
Resulta fundamental seguir mejorando la cadena de valor del mercado de alimentos, la producción local y en ecológico ofrece muchas respuestas, muchas mejoras a la misma. El 80% de los alimentos que encontramos en nuestros platos procede de la agricultura familiar. Otorgar transparencia al mercado, mejorar la información suministrada a los consumidores permitiría trasladarles mayor conciencia y responsabilidad. Muchos deberíamos saber, del precio que pagamos por un alimento, cuánto recibe un productor o cuánto tiene que ir destinado a medidas que palíen la contaminación generada en la producción, transporte y reciclaje de residuos. A buen seguro que el modelo de producción ecológico mejoraría su posición competitiva a los ojos de los compradores.
 
El actual descontento del sector productivo sobre la política de asignación de ayudas no es más que la punta del iceberg. Ayudas, que, además, van escasamente ligadas al compromiso real y duradero de los beneficiarios.
 
Una parte menos visible de las acciones públicas y privadas esconde, un nulo sentido crítico hacia las directrices de la PAC, la incapacidad de reconocer la inviabilidad de ciertos cultivos, destructores de recursos, el absoluto fracaso de las acciones de concienciación, la falta de ejemplo en las conductas y prioridades de las administraciones públicas. En definitiva, una, en el fondo, falta de convicción en el modelo de producción ecológico que puede pasarnos una factura impagable.
 
La responsabilidad tiene que ser compartida. El sector privado tiene que ser más dinámico, más eficiente, más acorde con la disponibilidad y calidad de los recursos, tiene que territorializar su actividad, ejerciendo de agente social, aplicando prácticas respetuosas con el entorno.
 
Igualmente, resulta imperioso impregnar de manera trasversal las políticas públicas de conceptos y principios de la ecología social, sólo así, podremos seguir manteniendo un desarrollo y calidad de vida aceptable en el futuro. Redefinir políticas como la Política Agraria Común (PAC) hacia un claro y contundente compromiso medioambiental, revertir el proceso de migración hacia las ciudades y la costa, apostar de forma clara y contundente por un modelo productivo agroecológico que permita la generación de riqueza y empleo de manera sostenible y sostenida, tiene que ser el camino.
 
 
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Publicado por en 16 diciembre, 2016 en Salud y bienestar

 

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Genocidio autorizado. La Comisión Europea propone continuar fumigándonos con disruptores endocrinos mientras los científicos nos analizan


Publicado: Domingo, 17 Julio 2016

Traducción del articulo Worse thanexpected: Commission criteria for endocrine disruptors won’t protecthuman health publicado por Corporate Europe Observatory el 16/6/2016

La propuesta de la Comisión Europea (CE) de ayer sobre los criterios científicos que definen los disruptores endocrinos (EDC) es la última consecuencia peligrosa de un debate altamente tóxico. El lobby de la industria química, con el apoyo de ciertas facciones de la CE (en particular, la DG SANTE y el Secretario General) y algunos estados miembros (Reino Unido y Alemania), ha puesto obstáculos significativos en el camino hacia una regulación eficaz de la salud pública y el medio ambiente.

Hasta el último e intenso debate en el Parlamento Europeo, la mayor preocupación había sido una propuesta de un “criterio de potencia”, que podría haber eximido a un número significativo de productos plaguicidas de ser prohibidos. Sin embargo, como quedó claro ayer, la CE ha encontrado otra manera de complacer los intereses de la industria química, tal vez incluso más eficaz.

Los criterios presentados por el Comisario de Salud y Seguridad Alimentaria Andriukaitis estipulan una carga increíblemente alta de pruebas antes de cualquier posible prohibición de las sustancias químicas que actúan como EDC. La propuesta de la CE requiere una demostración de la causalidad entre un efecto adverso en los seres humanos y un modo de acción endocrina.

Como afirmaron Los Verdes en el Parlamento Europeo, esto va en contra de las prácticas de clasificación estándar para sustancias similares, tales como las que tienen efectos adversos sobre la reproducción. Si los criterios actuales no son respetados muchos, si no todos los presuntos EDC, escaparán a la prohibición.

Según la OMS, la literatura científica todavía no puede ofrecer una fuerte evidencia del tipo de relación causal deseada por la CE. Sin embargo, su más reciente evaluación del estado de la ciencia acerca de los EDC subraya que “hay pruebas suficientes para concluir que los efectos adversos de mediación endocrina han ocurrido en algunas especies de fauna silvestre”, incluso si la evidencia de esos efectos adversos en la salud humana es débil.

Es probable que a los científicos les lleve mucho tiempo pasar de esta débil evidencia a una prueba de causalidad. Mientras tanto, muchos sospechosos EDC podrían ser admitidos en el mercado y, por defecto, en los cuerpos de la gente.

Leonardo Trasande, profesor asociado del departamento de Salud Publica de la Escuela de Medicina de la NYU, dice sobre esto:

“Las implicaciones de la espera de la evidencia perfecta de causalidad incluyen la enfermedad, la discapacidad y la pérdida de vidas en futuras generaciones de europeos. El costo de estos fracasos de las políticas en curso resonará mucho tiempo después […] “.

Tanto Health and Environment Alliance(HEAL) como Pesticide Action Network han enfatizado análogamente esta amenaza a la salud humana planteados por una imposiblemente alto grado de evidencia.

Tampoco hay que olvidar que la DG Medio Ambiente ya había analizado el cuerpo más reciente de la literatura de los estudios toxicológicos y epidemiológicos relevantes sobre los EDC en 2013, y estaba listo para publicar criterios científicos para su definición. En ese momento, DG SANTE (entonces llamado DG SANCO) luchó del lado del lobby de la industria química para socavar el trabajo de la DG Medio Ambiente sobre esto, y fue recompensada por el presidente Juncker, poniendo a DG SANTE a cargo de los trabajos sobre la regulación de los EDC. Como ahora sabemos a ciencia cierta, DG SANTE ha destruido por completo una pieza clave de la legislación ambiental y la salud.

Ahora le corresponde al Parlamento Europeo y a los estados miembros de la UE rechazar la propuesta actual y apoyar firmemente el interés público en este tira y afloja regulatorio

Más sobre el proceso de regulación de los EDC en la UE:

Un Asunto Toxico

A Toxic Affair – Season Finale

Fuente: http://www.portaloaca.com/articulos/mundo-natural/12037-genocidio-autorizado-la-comision-europea-propone-continuar-fumigandonos-con-disruptores-endocrinos-mientras-los-cientificos-nos-analizan.html

 
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Publicado por en 21 julio, 2016 en Salud y bienestar

 

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La exposición a disruptores endocrinos durante el desarrollo cerebral conduce a la disminución de la capacidad intelectual de la población en su conjunto


Publicado: Domingo, 17 Julio 2016

Traduccion del informe Chemicalscompromising our children publicado por Chemtrust y Health & Environment Alliance en Junio de 2007

La pandemia silenciosa

En Europa, la extensión de los daños a la función cerebral de los niños es el resultado de la exposición a productos químicos neurotóxicos, incluyendo plomo, mercurio y PCB. Se necesita un enfoque más preventivo para evitar que las mujeres embarazadas y los niños sean expuestos a productos químicos que perjudican el desarrollo cerebral. La legislación actual, incluyendo el reglamento REACH aprobado recientemente en la UE (1) sigue siendo insuficiente, a pesar de que los estudios muestran que controles más eficaces podrían en realidad ahorrar dinero y traer muchos beneficios sociales.

Las escalofriantes estimaciones indican que 1 de cada 6 niños en los EE.UU. tiene, a dia de hoy, un trastorno del desarrollo, incluyendo discapacidades del aprendizaje, trastornos por déficit de atención y problemas de comportamiento. (2) Las cifras europeas serán probablemente comparables. La interacción de factores genéticos, ambientales y sociales son determinantes importantes para el desarrollo y funcionamiento cerebral en la infancia. Sin embargo, los químicos ambientales son una causa evitable de déficits en la función cerebral en muchos niños.

El fracaso de las anteriores regulaciones

La falta de control de los productos químicos ha resultado en déficits del coeficiente intelectual (CI) y trastornos de atención en niños. Datos convincentes sugieren que en Europa el desarrollo cerebral de miles de niños se ha visto afectado por la exposición a contaminantes de origen humano, llamados policlorobifenilos (PCB).(3,4,5) Del mismo modo, se puede concluir que el plomo y el mercurio han afectado a la función cerebral de un gran número de niños en toda Europa.(6,7,8) Para el mercurio y los PCB, la exposición surge principalmente de la contaminación de la cadena alimentaria, en particular peces. La exposición al plomo surge de pinturas antiguas, los suministros de agua, incluidas las tuberías de plomo y las soldaduras, e históricamente de la gasolina con plomo.

Es un hecho triste que las propiedades neurotóxicas sobre el desarrollo del plomo, el mercurio y los PCBs fueron recogidas por la epidemiología después de que el daño a los niños ya estaba hecho. El control previo de estos productos químicos era insuficiente y se requería un alto nivel de evidencia, por lo que la exposición generalizada y el daño a la población no fue prevenido.(9)

Recientemente, unos 200 eminentes científicos de los cinco continentes declararon que la exposición a sustancias químicas de uso común hace que los bebés sean más propensos a desarrollar una serie de problemas de salud más adelante en la vida, como diabetes, trastornos del déficit de atención, cáncer de próstata, problemas de fertilidad, trastornos tiroideos e incluso obesidad. Cuando fetos y recién nacidos están expuestos a diversas sustancias tóxicas, el crecimiento y las funciones de órganos fundamentales pueden verse afectados. En un proceso llamado “programación fetal”, los niños se han convertido en susceptibles a enfermedades más adelante en su vida, y en algunos casos pueden transmitir la susceptibilidad a su descendencia.(10)

En la actualidad, la principal estrategia para reducir los riesgos y los daños en el desarrollo cerebral para la presente y las futuras generaciones es la solida implementación del Plan de Acción de Salud y Medio Ambiente de la UE y de la OMS.

Aunque la UE ha puesto en vigor recientemente el reglamento REACH para productos químicos industriales, son precisas numerosas mejoras para abordar adecuadamente los neurotóxicos que afectan al desarrollo.

Consecuencias de una regulación inadecuada

Se ha sugerido que la riqueza de una nación se correlaciona con la salud durante el desarrollo y la inteligencia del colectivo.(11) Desafortunadamente, se sabe que los productos químicos a los que todavía hay cierto grado de exposición permanente han causado déficits en el CI y han dado lugar a que los niños no alcancen su pleno potencial. Mientras que un déficit de algunos puntos en el CI puede no ser particularmente notable, la disminución tendrá profundos efectos sobre la población en su conjunto.

Usando como ejemplo una población hipotética de 456 millones, que era la población aproximada de los 25 Estados miembros de la UE en 2004, el gráfico 1 (NdT: en el articulo original) muestra esta población con un CI promedio de 100. En este caso aproximadamente el 2,3% de la población tendría un CI, la puntuación utilizada para definir retraso mental. Esto significa efectivamente que habría 10,5 millones de retrasados mentales y alrededor de 10,5 millones de niños superdotados.

El segundo gráfico muestra lo que ocurre cuando el CI promedio se reduce en 5 puntos, de 100 a 95. Ahora, el 3,6% de la población, 16,4 millones de personas, tienen un CI por debajo de 70. Esto representa un aumento de más del 50% en el número de niños con retraso mental. El número de niños superdotados, definido como los que tienen un CI superior a 130, han disminuido en más del 50%, de 10.5 a 4,2 millones. Por tanto, un pequeño cambio en el promedio del CI produce unas necesidades enormemente aumentadas de educación especial y servicios, así como la disminución de la capacidad intelectual de la población en su conjunto.(12)

Costes económicos

La medidas para prevenir la exposición a productos químicos neurotóxicos en el desarrollo ahorrará miles de millones de euros al año en toda la UE. Los déficits del CI, para un individuo y durante toda su vida, son costosos. Por ejemplo, se ha estimado que la pérdida de un único punto de CI se asocia con una reducción global media de ingresos del 2.39%.(13) Cuando esto es observado para la gran población de la UE, las pérdidas son sustanciales. También hay costes considerables para la sociedad, incluyendo los costes de la prestación de servicios médicos y de apoyo a las personas con deterioro de la función cerebral causadas por productos químicos. Tales costes se han estimado en los EE.UU.,(14) y equivalen a unos 52,6 millones de dólares anuales ( 39 millones de euros). Esta cifra incluye las pérdidas de ingresos atribuibles a la exposición al plomo y el tratamiento y atención de los trastornos neuroconductuales causados por otras exposiciones químicas. Para la UE (25) el número de niños nacidos en 2005 fue de 4,8 millones, en comparación con alrededor de 4 millones en los EE.UU.. Incluso si hay un mayor gasto en servicios médicos y de apoyo en los EE.UU. en comparación con Europa, los costes de los efectos del plomo y otros productos químicos neurotóxicos en la UE es probable que asciendan a decenas de miles de millones de euros cada año. Por otra parte, este cálculo ignora la angustia y el sufrimiento de los niños y los padres afectados, y las repercusiones financieras que estos a menudo conllevan.

La posibilidad de que los productos químicos también puedan interferir con el proceso normal de envejecimiento y contribuir a los déficits de memoria en la vejez también debería ser una preocupación.(15) Con una población cada vez más envejecida esto también podría tener repercusiones económicas y sociales enormes.

Pruebas inadecuadas de los productos químicos y sobreestimación de los “niveles seguros”

Por desgracia, sólo unos pocos productos químicos han sido alguna vez analizados en lo que respecta a su capacidad para hacer descarrilar el desarrollo cerebral.(16) Los actuales métodos de análisis son costosos y consumen tiempo, y es necesario desarrollar mejores métodos para identificar los productos químicos con propiedades neurotóxicas en el desarrollo. Gran parte de la prueba pueden no ser adecuada para predecir las consecuencias humanas de la exposición de bajo nivel a largo plazo. Por ejemplo, los efectos neurotóxicos de la exposición prenatal o temprana al plomo, a los PCB o al metilmercurio en los seres humanos se producen con niveles de ingesta aproximadamente tres órdenes de magnitud inferiores a los previstos a partir de datos de roedores, y de hecho puede que no exista ningún “nivel seguro”.(17) Esto significa que los métodos actuales de evaluación de riesgos, que partiendo de ensayos en ratas y ratones extrapola los datos a los seres humanos, pueden sobreestimar los “niveles seguros” para los seres humanos y, por tanto, dejar a la población desprotegida.(18)

Ignorando las señales de alarma

Además, aún cuando se ha demostrado que los productos químicos tienen propiedades neurotóxicas en experimentos con animales, las medidas regulatorias no aparecen rápidamente. Tomemos el ejemplo de deca-BDE (difenileter decabromado), que se utiliza como retardante de llama. Un estudio realizado en Suecia en ratones informó en 2003 que el deca-BDE causaba efectos en el desarrollo cerebral.(19) En 2006, otro estudio de un laboratorio en los EE.UU. también mostró que el deca-BDE podía causar efectos sobre la función cerebral en roedores.(20) Pero cuatro años después, de que apareciera la preocupación sobre sus efectos neurotóxicos durante el desarrollo, el uso de esta sustancia en productos de consumo sigue siendo generalizada.

Conclusiones

Se necesita una regulación con un enfoque de mayor precaución de los productos químicos con propiedades neurotóxicas en el desarrollo. Tal medida reguladora necesita emplear muchos más “factores de evaluación” o “factores de seguridad” que los que normalmente son aplicados al extrapolar los niveles de seguridad en los seres humanos a partir de la información obtenida en estudios con roedores. La necesidad de mayores factores de seguridad se ve subrayada por la experiencia pasada.

Por otra parte, podría mejorar la salud pública si se eliminara la exposición a los productos químicos con propiedades neurotóxicas en el desarrollo siempre que fuera posible, especialmente teniendo en cuenta los datos emergentes que indican que puede no haber niveles seguros. Los seres humanos pueden ser particularmente sensibles debido a la complejidad del cerebro humano y a que su desarrollo cerebral se produce durante un largo período. Además, más productos químicos deben someterse a análisis de sus efectos en el comportamiento y la función cerebral. Se requiere un esfuerzo considerable para desarrollar pruebas adicionales para identificar productos químicos que pueden hacer descarrilar el desarrollo cerebral.

Por último, señales tempranas de alarma deberían dar lugar a alguna rápida respuesta política, como las restricciones provisionales hasta que se realicen investigaciones adicionales, lo que estaría en línea con el principio de precaución.

Recomendaciones específicas sobre las medidas para reducir y eliminar definitivamente la exposición a neurotoxinas con efectos en el desarrollo

La UE y los gobiernos nacionales de toda Europa deberían:

  • Formular rápidamente y asegurar la difusión más amplia posible de consejos para que los grupos vulnerables puedan limitar su exposición a productos químicos con propiedades neurotóxicas en el desarrollo conocidas o sospechosas;
  • Asegurar, a través de la aplicación del reglamento REACH y sus exámenes de la legislación,
  • la más fuerte protección posible de la salud pública y el medio ambiente, incluyendo un enfoque en la neurotoxicidad en el desarrollo;
  • Promover la gestión racional de productos químicos y el control, tanto a nivel internacional en el SAICM, (21) como bilateralmente a través del desarrollo y la política comercial con países fuera de la UE;
  • Proteger a los niños contra los déficits en la función cerebral, iniciar y aplicar una mayor precaución en toda la legislación de productos químicos y foros de política mediante la previsión de que los umbrales para los efectos neurotóxicos en el desarrollo pueden ser inexistentes en los seres humanos. Al menos existe una necesidad de factores de seguridad mucho más amplios que los actualmente empleados cuando se trata de estudios en animales;
  • Dedicar suficientes recursos financieros y de otros tipos para desarrollar con rapidez mejores métodos de detección y análisis para identificar los productos químicos con propiedades neurotóxicos en el desarrollo;
  • Dar prioridad a proyectos de investigación para proteger a los grupos vulnerables, como los bebés, los niños y las mujeres embarazadas, sobre todo teniendo en cuenta las dosis de exposición a sustancias químicas, el momento y la duración de la exposición, la exposición procedente de múltiples fuentes (por ejemplo, alimentos, aire, agua) y los efectos combinados de múltiples sustancias químicas (es decir, el efecto cocktail);
  • Asegurar que los proyectos de monitorización de contaminantes en los seres humanos, vinculados con la investigación en curso para evaluar los hitos del desarrollo críticos en estos niños monitorizados (y también en la etapa de madurez),sean suficientes para recoger los efectos sobre el desarrollo del cerebro en la población.
 La Organización Mundial de la Salud (OMS) debería:
  • Apoyar, colaborar y coordinar los mecanismos y actividades entre las organizaciones de investigación y sus organismos de apoyo para aportar la mejor evidencia científica a la gestión de sustancias químicas internacional y nacional;
  • Difundir los resultados de investigación relacionados con los productos químicos y sus impactos sobre la salud humana;
  • Sensibilizar a los grupos vulnerables como los niños, las mujeres embarazadas y las mujeres en edad fértil sobre los productos químicos con propiedades neurotóxicas en el desarrollo y sus efectos en la salud.

Los profesionales de la salud pueden:

  • Contribuir a una sólida implementación del reglamento REACH a nivel nacional, presentando observaciones, experiencia y asesoramiento sobre los productos químicos y los problemas de salud a los responsables políticos, los grupos ecologistas que trabajan en el campo, y el público;
  • Identificar y promover la investigación científica y clínica que contribuye a la identificación de los productos químicos con propiedades neurotóxicas de desarrollo.

Referencias

1 REACH is the Regulation concerning the Registration, Evaluation, Authorisation and restriction of Chemicals http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CELEX:32006R1907:EN:NOT

2 Boyle CA, Decoufle P, Yeargin-Allsopp M (1994). Prevalence and health impact of developmental disabilities in US children. Pediatrics. 93(3):399-403.

3 Patandin S, Lanting CI, Mulder PGH, Boersma ER, Sauer PJJ, Weisglas-Kuperus N (1999). Effects of environmental exposure to polychlorinated biphenyls and dioxins on cognitive abilities in Dutch children at 42 months of age. J Pediatr.134: 33-41.

4 Walkowiak J, Wiener JA, Fastabend A, Heinzow B, Kramer U, Schmidt E, Steingruber HJ, Wundram S, Winneke G (2001). Environmental exposure to polychlorinated biphenyls and quality of the home environment: effects on psychodevelopment in early childhood. Lancet.10;358(9293):1602-7.

5 Lundqvist C, Zuurbier M, Leijs M, Johansson C, Ceccatelli S, Saunders M, Schoeters G, ten Tusscher G, Koppe JG (2006). The effects of PCBs and dioxins on child health. Acta Paediatr Suppl. 95(453):55-64.

6 Debes F, Budtz-Jorgensen E, Weihe P, White RF, Grandjean P (2006). Impact of prenatal methylmercury exposure on neurobehavioral function at age 14 years. Neurotoxicol Teratol. 28(5):536-47.

7 Rice DC, Evangelista de Duffard AM, Duffard R, Iregren A, Satoh H, Watanabe C (1996). Lessons for neurotoxicology from selected model compounds: SGOMSEC joint report. Environ Health Perspect 104(2): 205-215.

8 Roma-Torres J, Silva S, Costa C, Coelho P, Henriques MA, Teixeira JP, Mayan O (2007). Lead exposure of children and newborns in Porto, Portugal. Int J Hyg Environ Health. 210(3-4): 411-4

9 Rice DC, Evangelista de Duffard AM, Duffard R, Iregren A, Satoh H, Watanabe C (1996). Lessons for neurotoxicology from selected model compounds: SGOMSEC joint report. Environ Health Perspect.104(2): 205–215.

10 Tórshavn, Faroe Islands, Thursday, 24 May 2007. The Faroes Statement: Human health effects of developmental exposure to environmental toxicants. http://www.pptox.dk/Consensus/tabid/72/Default.aspx

11 Keating DP, and Hertzman C (1999). Developmental health and the wealth of nations, New York, Guildford Press.

12 Schettler et al. (2000). In Harm’s Way. Greater Boston Physicians for Social Responsibility adapted from Weiss B (1997). Endocrine disruptors and sexually dimorphic behaviours; a question of heads and tails. Neurotox. 18:581-586.

13 Salkever DS (1995). Environ Res.70(1):1-6.

14 Landrigan PJ, Schechter CB, Lipton JM, Fahs MC, Schwartz J (2002). Environmental pollutants and disease in American children: estimates of morbidity, mortality, and costs for lead poisoning, asthma, cancer, and developmental disabilities. Environ Health Perspect.110(7):721-728. La Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. estima la fracción de trastornos neuro-conductuales que pueden atribuirse a factores ambientales. Consideraron que el 3% fueron causados directamente por exposiciones ambientales tóxicas, y otro 25% causado por la interacción entre la susceptibilidad genética y los factores ambientales, definidos de manera muy amplia. En los EE.UU., un grupo de científicos estima entonces que dentro de este 28% causado total o parcialmente por factores ambientales, un 10% está al menos parcialmente causada por exposición a sustancias tóxicas, sin incluir alcohol, tabaco o drogas de abuso. En cuanto a retraso mental (excluyendo los efectos del plomo), parálisis cerebral y autismo, concluyeron un coste de alrededor de 9,2 millones de dólares por año para la parte causada por sustancias químicas tóxicas de origen humano en el medio ambiente. La estimación incluye las visitas al médico, medicamentos, hospitalización, dispositivos de asistencia, el tratamiento y la rehabilitación, cuidados de larga duración, modificaciones domésticas y de automóviles, servicios de educación especial, atención domiciliaria y pérdidas de productividad debido a la morbilidad. Para el plomo, Landrigan y sus colaboradores estimaron que el costo en los EE.UU. era de 43,4 millones de dólares por año para los niños de 5 años a lo largo de su vida, sobre todo debido a la pérdida de ingresos.

15 Schantz SL, Gasior DM, Polverejan E, McCaffrey RJ, Sweeney AM, Humphrey HE, Gardiner JC. (2001). Impairments of memory and learning in older adults exposed to polychlorinated biphenyls via consumption of Great Lakes fish. Environ Health Perspect. Jun;109(6):605-11.

16 Grandjean P, and Landrigan PJ (2006). Developmental neurotoxicity of industrial chemicals. The Lancet 16;368(9553):2167-78.

17 Wigle DT, and Lanphear BP (2005). Human health risks from low-level environmental exposures: No apparent safety thresholds, PLoS Med 2(12) e350 doi:10.1371/journal.pmed.0020350 http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=1255761

18 Rice DC, Evangelista de Duffard AM, Duffard R, Iregren A, Satoh H, Watanabe C (1996). Lessons for neurotoxicology from selected model compounds: SGOMSEC joint report. Environ Health Perspect. 104(2): 205-215.

19 Viberg H, Fredriksson A, Jakobsson E, Orn U, Eriksson P (2003). Neurobehavioral derangements in adult mice receiving decabrominated diphenyl ether (PBDE 209) during a defined period of neonatal brain development. Toxicol Sci. 76(1):112-20.

20 Cressey MA, Reeve EA, Rice DC, Markowski V (2006). Behavioral impairments produced by developmental exposure to the flame retardant decaBDE. Neurotoxicology and Teratology. 28(6): 707-708.

21 SAICM (Strategic Approach to International Chemicals Managemen http://www.chem.unep.ch/saicm/

Fuente: http://www.portaloaca.com/articulos/mundo-natural/12038-la-exposicion-a-disruptores-endocrinos-durante-el-desarrollo-cerebral-conduce-a-la-disminucion-de-la-capacidad-intelectual-de-la-poblacion-en-su-conjunto.html

 
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Publicado por en 21 julio, 2016 en Salud y bienestar

 

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Cuatro razones por las que los delitos económicos y ambientales pueden considerarse de lesa humanidad


  • Los nuevos Principios de Justicia Universal que impulsa la Fundación Baltasar Garzón defienden que la explotación indiscriminada de recursos o las actividades contaminantes se persigan internacionalmente por sus graves efectos sobre la población
  • También la especulación con productos de primera necesidad y la explotación laboral
  • Incluirlos en esta categoría convertiría estos crímenes en imprescriptibles y permitiría que se juzgaran en cualquier país

Natalia Chientaroli – Buenos Aires

Vertido de petróleo en el Golfo de México.  

¿Qué pasaría si el derrame de petróleo de una multinacional con consecuencias a largo plazo en el medio ambiente pudiera ser equiparado al genocidio? ¿O si se pudiera reclamar internacionalmente la responsabilidad de entidades bancarias por recibir los capitales que se fugan de un país al borde de la quiebra? Ampliar los alcances de la jurisdicción universal. Esa es la idea que reunió en Buenos Aires a decenas juristas y de especialistas en derechos humanos en un congreso cuya propuesta principal es que ciertos delitos medioambientales y económicos sean considerados crímenes de lesa humanidad.

Promovido y organizado por la Fundación Baltasar Garzón, el Congreso Internacional de Jurisdicción Universal en el siglo XXI fue el punto de encuentro para diversos grupos de trabajo que habían mantenido reuniones en los últimos dos años en diferentes ciudades del mundo con un objetivo: analizar la evolución de la jurisdicción universal y avanzar en ese campo para incorporar nuevas formas delictivas que también atentan contra los derechos humanos.

Fruto de esa labor se han publicado los Principios de Buenos Aires-Madrid, que ahora serán objeto de estudio y discusión en foros profesionales, doctrinales y académicos “para volver a situar esta herramienta legal en el lugar que le corresponde a favor de la justicia, las víctimas y la reparación de los delitos de lesa humanidad que se comentan en cualquier lugar del mundo”, de acuerdo con las palabras del propio Baltasar Garzón.

Incorporar ciertos delitos económicos y ambientales a la justicia universal significaría:

1. Perseguir a las corporaciones

“El problema climático está íntimamente ligado al esquema del poder financiero. Porque son las corporaciones que manejan nuestros gobiernos las responsables, por ejemplo, de las extracciones predatorias de recursos naturales”. Por eso, entre el catálogo de nuevas formas delictivas que podrían inscribirse dentro del ámbito de la jurisdicción universal, el documento aprobado en Buenos Aires incluye, por ejemplo, “la explotación ilícita de recursos naturales que afecten gravemente a la salud, la vida o la convivencia pacífica de las personas con el entorno natural en el espacio donde se produzca la explotación”.

Greenpeace alerta de la contaminación provocada por la mayor mina de cinc y plomo en Asia  

Esto abriría la puerta a procesos judiciales contra multinacionales que ejercieran su actividad sin tener en cuenta sus consecuencias medioambientales y sociales. Y, lo que es más importante, establecería una injerencia mundial en el asunto. Si el país en el que ocurren estos hechos no los investigara o juzgara, podría hacerlo otro país o un tribunal internacional.

Lo mismo ocurriría cuando esas consecuencias afecten a más de un Estado, como en otro de los ejemplos que menciona el texto acordado: “la obstrucción ilegal del disfrute de recursos transfronterizos, como la contaminación severa de ríos internacionales”.

La jurisdicción universal aportaría una tercera forma de protección de las personas, de acuerdo con los especialistas, porque uno de los nuevos delitos recogidos en estos principios es el de los “traslados forzosos de comunidades con fines de explotar los recursos naturales de sus tierras ancestrales”, algo que afecta a los pueblos originarios latinoamericanos, pero no exclusivamente. Tashi Tsering, investigador del York Centre for Asian Research de la Universidad canadiense de York relató durante su ponencia en el congreso los traslados masivos de población en el Tíbet por parte de las autoridades chinas para explotar recursos naturales en la zona.

2. Reconocer los ‘derechos de la naturaleza’

El documento señala la “destrucción irreversible de ecosistemas” como uno de los grandes delitos por los que podría pedirse responsabilidad tanto a las corporaciones como a los Estados que deben controlar la actividad empresarial.

“La aplicación de la Jurisdicción Universal ante delitos medioambientales graves no va a resolver del todo el problema, pero esta herramienta sí se puede usar para poner de manifiesto las operaciones de esas grandes empresas que causan desastres medioambientales”, sostiene el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Raúl Zaffaroni. Pero “de esto se habla poco” ya que el debate es minimizado por los grandes medios de comunicación que “forman parte del capital transnacional concentrado”, afirma.

Los altos precios del oro disparan la minería y dañan la jungla en Perú  

“El discurso ideológico imputa a los países en vías de desarrollo la contaminación”, sostiene el responsable de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad de Argentina, Jorge Auat. “Pero los responsables de estas políticas son las grandes corporaciones económicas que están en los países centrales y no en nuestros países”, apunta el exfiscal general argentino Hugo Cañón. Por eso ambos sostienen que en los países más poderosos es donde más se pondrán “obstáculos para impedir que exista esta posibilidad de juzgamiento a todo aquello que tenga que ver con crímenes económicos y la afectación del medio ambiente”.

La fiscal de la Audiencia Nacional Dolores Delgado ha recordado que en al menos dos oportunidades, en ambos casos con actores vinculados con China, tribunales españoles debieron “archivar causas por motivos estrictamente económicos”, luego de que “el Poder Legislativo invadiera posiciones del Judicial”.

La responsabilidad económica

El capítulo de los delitos económicos fue uno de los más trabajados durante el congreso y las reuniones previas, y ha acabado con un profuso catálogo de crímenes que podrían ser perseguidos por la justicia internacional.

“Esta lucha contra la impunidad y el estudio de los crímenes de lesa humanidad en relación al sistema financiero es de vital importancia”, ha afirmado el diputado argentino Remo Carlotto, que ha explicado que Argentina está inmersa en un proceso en el que se busca esclarecer cómo la última dictadura estuvo asociada a intereses económicos nacionales y trasnacionales.

El documento aprobado menciona entre los delitos que deberían ser enmarcados en la jurisdicción universal “la desviación ilícita de fondos aprobados para paliar catástrofes humanitarias” y el “tráfico ilícito de armas hacia lugares o zonas de conflicto o con prohibición expresa de exportación por Naciones Unidas”.

También los fraudes alimentarios o la “especulación de precios sobre productos de primera necesidad de los que dependan la supervivencia o la salud de una generalidad de personas”. Además, se hace hincapié en “la explotación laboral de menores y el incumplimiento de los derechos de los trabajadores reconocidos a nivel internacional”.

“Si administro mal el patrimonio de un incapaz me condenan, pero si lo hago con un país, me voy a dar clases a Harvard”, ironiza Zaffaroni al referirse a uno de los conceptos que más llaman la atención de la propuesta del congreso. La de pedir responsabilidad a los Gobiernos y a los sistemas financieros por las consecuencias de sus decisiones sobre la población.

“Junto con la desaparición de personas, Argentina sufrió un proceso inédito de contracción de la distribución del ingreso y crecimiento del endeudamiento que ha tenido y tiene consecuencias para nuestro pueblo”, ha apuntado a su vez Remo Carlotto.

Miles de jubilados griegos hacen colas en los bancos para cobrar parte de sus pensiones  

Entre los posibles crímenes que se ajustan a la categoría universal el documento recoge, por ejemplo, la “fuga de corporaciones o extracción masivas de fondos que traten de eludir las responsabilidades pecuniarias derivadas de la comisión de los crímenes contenidos en estos principios”.

El propio Baltasar Garzón se ha encargado de defender esta posición: “Hay que encontrar mecanismos que frenen la avidez de esos piratas que se aprovechan de las quiebras de los países para inflar sus cuentas de beneficios mientras los pueblos se ven abocados a la miseria”.

4. Delitos que no prescriben

La inscripción de estos delitos en el marco de la jurisdicción universal anula cuestiones clave como la posibilidad de indulto, amnistía o la propia caducidad temporal de los delitos cometidos. Así, el artículo seis de estos nuevos principios asegura que “las disposiciones de los Estados donde se cometieron los hechos respecto de prescripción, amnistía, indultos y demás medidas destinadas a excluir responsabilidad no serán aplicables” a estos crímenes.

Como medidas judiciales aplicables, los especialistas prevén incluso “el decomiso de todos los bienes, efectos y valores pertenecientes al responsable penal que guarden relación directa o indirecta con los hechos cometidos” con el objetivo de “lograr la reparación integral del daño causado”.

El documento va incluso más allá y establece que “las autoridades competentes no reconocerán el secreto bancario o corporativo ni cualquier otra medida que favorezca a la fuga de corporaciones o extracción masivas de fondos” que traten de eludir las responsabilidades derivadas de la comisión de estos delitos.

Tras la aprobación de estos principios, entidades como la Fibgar se encargarán de difundirlos y someterlos al debate público y especializado con el objetivo de que a medio plazo sean asumidos por el mundo jurídico y más adelante pasen a formar parte de la legalidad internacional y local, por ejemplo a través de la firma de acuerdos.

 
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Publicado por en 29 octubre, 2015 en Salud y bienestar, Sin categoría

 

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El peligro de salirse “Fuera del Tiesto”


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Hoy queremos, contaros sobre la forma en que se persiguen a las personas, que vulgarmente decimos “se salen del tiesto”, salirse del tiesto para muchos, es contar verdades que otros “no se atreven a contar ”, verdades como puños, que ni mas ni menos cuentan al mundo “la realidad mas cruda”, nuestra realidad.

Lo que vamos a contar no es ciencia ficción

La realidad de los enfermos, que denunciamos cada día y contaros las barbaridades medioambientales y las consecuencias a las que se ven y verán abocados, la ciudadanía mas próxima y las consecuencias sobre nuestra salud.

Somos esos enfermos invisibles e incómodos, que han querido destruir, que han acosado y acosan hasta la saciedad, intentando destruir nuestra libertad de expresión, hasta el punto de recibir amenazas vía telefónica, e.mail o verbalmente, queriendo amilanarnos.

Hoy os hablamos de ALTEA-SQM, una de las primeras asociaciones estatales, sino la primera asociación que en pro de las enfermedades de Sensibilización Central y por la Salud Medioambiental existe en España.

ALTEA-SQM, se establece como asociación en 2006, nuestra presidenta Cristo Bejarano ha sufrido y sufre una “caza de brujas”, tan solo porque a través de esta asociación estatal, contamos cada día nada mas que toda la verdad, sobre nuestro sufrimiento consentido por muchos.

En el mismo año, en que se establece (2006) Altea se registro como Afectados por la Química, su logo es la probeta que todos conocemos, por el fue ilegalizada la asociación, preguntándonos ¿por que?, Altea pudo seguir su andadura, teniendo que cambiar de nombre, prohibiendosele hablar sobre los afectados por lo químicos ¿por que?, ¿a quienes les interesa callar nuestra voz?.

ALTEA-SQM, tiene ahora a nivel estatal representantes en numerosas partes de España que alzan su voz, esa voz prohibida, ronca, profunda y casi sin fuerzas, se revela una y otra vez a lo largo y ancho de la geografía española, representando, alentando y ayudando a los enfermos de este estado llamado democrático y supuestamente con libertad de expresión, en un pais lleno de mentes estrechas y usurpadores de la verdad, que mienten para ganar unos euros a costa de enfermedades provocadas por envenenamientos y otras acciones invasivas que atacan nuestro cuerpo, destapando a esas mentes genocidas que no piensan en las personas, un genocidio encubierto en toda regla.

El tiempo nos ha dado la razón, en el transcurso de este periodo si ellos lo han intentado, nosotros no lo hemos permitido, ni lo permitiremos jamas, pues seguiremos alzando nuestra voz.

De forma sigilosa, silenciosa van acallando voces, afortunadamente no todas, nosotros no les tememos, es una batalla comparada a la de David contra Goliat.

Algunas personas como Cristo Bejarano quieren que hoy, se les oiga, se les de su espacio y así estamos intentando contaros lo que ocurre en realidad, lamentablemente su enfermedad no le permite estar con nosotros en este acto.

Vemos cada día como somos perseguidos por esos cobardes escondidos bajo supuestos nombres y teléfonos con números ocultos, amenazando.

Vemos cada día, como nos observan, juzgan y nos condenan por decir la verdad, que no les interesa que se sepa, porque existe mucho dinero en juego, sin pensar en la alud de la ciudadanía.

Cada día son mas los enfermos que se encuentran en exclusión social, se deniegan minusvalías e incapacidades, a sabiendas de que muchos -la mayoría- no pueden luchar contra el gigante mundo de los juzgados, sintiéndose impotentes.

Esto es lo que denunciamos y defendemos:

Una Sanidad Publica, un trato digno, vivir con dignidad nuestra enfermedad y sobre todo les pedimos que den la cara, la sombre de la incoherencia e insolidaridad, corre por sus venas.

Un año mas y día tras día, damos la cara sin miedo, porque el miedo y aprovechándose de ello, lo llevan los demagogos mas puros de unos interese creados por corruptor, lobbys, administraciones, farmacéuticas y la falta de ética.

No podemos permitir que solo la vía judicial de la razón a algunos.

Nos intentan aniquilar pero no lo van a conseguir. El tiempo ha dado la razón a esta asociación que en su día, fue brutalmente mutilada, pero que ha logrado las prótesis necesarias para seguir caminando, avanzando, denunciando la verdad de todo esto, de las muertes, suicidios, indigencia y sin derechos ni oportunidades.

Porque sino luchamos ya hemos perdido de antemano.

Si fuéramos capaces de unirnos, ganaríamos batallas y las batallas ganan la guerra.

ALTEA-SQM

Asociación Estatal de Afectados por los “Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, Síndrome de Fatiga Crónica y Fibromialgia y para la defensa de la Salud Ambiental “

Incluida en el Registro Nacional de Asociaciones en grupo 1ª Sección Nº registro 592927 CIF: G21472287

Miembro del Comité Nacional para el Reconocimiento del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple

Hinojos 18 . 21006 Huelva

http://nuestronombre.es/altea/

alteasqm@gmail.com

 
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Publicado por en 1 junio, 2014 en Salud y bienestar

 

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